2024: ¿Qué se viene?
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Dios te bendiga, amado pueblo del Señor. Paz y misericordia para todos ustedes en el nombre poderoso de Cristo Jesús. La Biblia dice:
[1 Tesalonicenses 5:3-5] Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán. Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón. Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.
El Señor está colocando luz sobre el futuro de sus hijos, pero destrucción repentina vendrá sobre los inconversos, los injustos, los que rechazan al Mesías. Ellos son los que caminan en tinieblas, los que son de la noche y no pueden ver lo que viene. Pero para sus hijos, el Señor hace una diferencia.
Nosotros no solo somos de la luz y no de las tinieblas, sino que caminamos en luz. El Señor arroja luz sobre lo que va a venir y nos muestra qué tiempos estamos transitando y qué profecías bíblicas se van a cumplir en este tiempo, para que no estemos desprevenidos, porque Él es un Dios que nos ama.
Así que no temas por la palabra profética que vas a escuchar hoy. Abre tus oídos para recibirla con gozo y alegría, porque la Biblia dice que nos regocijemos cuando veamos las cosas que van a acontecer en los últimos días, sabiendo que nuestra redención está cerca.
Si tuviera que ponerle un título a este año por lo que el Espíritu Santo me ha venido revelando, lo titularía «2024: año violento»: violento para el mal y también para el bien.
El Padre me ha mandado a hablar a las naciones y me ha dicho: «Todo lo que te hablo en secreto, lo vas a hablar en público. Todo lo que te muestro, lo vas a hablar a las gentes, a las naciones, a los pueblos. No te guardes nada. Todo lo que te hablo en secreto lo vas a decir a los cuatro vientos. Grita, hija, porque este es un tiempo apocalíptico. Este es un tiempo tremendamente profético.»
Por eso el Señor habla tanto en este tiempo y da más palabras proféticas, más sueños y más visiones, porque Él no deja a su pueblo ciego. El Señor alerta y advierte para que sus hijos sean guardados y salgan adelante mientras pasan por las pruebas de los dolores de parto.
Una de las cosas que el Espíritu Santo me decía es que en este tiempo el mapa del mundo va a cambiar.
Algunas naciones van a querer recuperar territorios que antes les pertenecían y que luego perdieron. Veía países peleándose por territorios, y después de estos conflictos los límites de algunos países cambiaban. Algunos perdían territorio y se achicaban, mientras que otros lo ganaban y se agrandaban.
El Espíritu Santo me hacía entender que los mapas políticos ya no van a servir y habrá que tirarlos a la basura.
Es mucha la violencia que se avecina en 2024. Además de estos conflictos, va a haber violencia provocada por eventos naturales que cambiarán la geografía de la tierra: terremotos, huracanes, tornados, tsunamis y también socavones.
En 2018 comencé a profetizar que iban a darse socavones muy frecuentes y que la tierra iba a hundirse de una manera nunca antes vista. No es que la naturaleza hace estas cosas por sí misma, sino que recibe la orden de Dios para ejecutar sus juicios sobre la tierra. Los dolores de parto se manifiestan también a través de la violencia de la naturaleza, que va a provocar cambios en el relieve de los países.
El mundo está cambiando. Este no es un tiempo de cambios lentos y progresivos, sino de cambios violentos y repentinos, porque los tiempos también se están acelerando.
El Espíritu Santo me dice que se acerca la manifestación del hijo del diablo, y todas las cosas se están acomodando para preparar el escenario mundial en el que él aparezca y sea bienvenido.
Veía piezas de ajedrez moviéndose y el Señor me decía: «Las piezas de ajedrez se están moviendo en el tablero, y unas están comiendo a otras». Las piezas de ajedrez son blancas y negras, y esto representa muy bien estos últimos días, porque todo se está yendo a los extremos. Lo negro será más negro y lo blanco será más blanco.
El Señor me decía que el año 2024 va a ser más extremo que los anteriores y que los cambios van a ser más rápidos. Lo malo será más destructivo, pero lo bueno y constructivo también se intensificará. Todo se irá a los extremos.
Otra cosa que el Señor me decía es que el juicio por agua será tremendo este año y en adelante. El Señor va a utilizar mucho el agua para traer juicio a las naciones de distintas maneras. El agua se levantará sobre las costas y los ríos se desbordarán. Paradójicamente, también habrá sequía, que seguirá aumentando en algunos lugares.
El clima de la tierra va a cambiar de manera violenta. Sequías, inundaciones y tornados se van a dar en lugares donde antes no se daban con esa intensidad. Por ejemplo, hace un tiempo hubo tormentas muy fuertes en la provincia de Buenos Aires, con vientos de una intensidad poco habitual.
Todo se va a dar vuelta 180 grados, porque estamos en los tiempos finales y no hay lugar para la tibieza. La iglesia ya no puede quedarse en la tibieza en la que está, y el Señor la va a llevar a reaccionar a través de todas las cosas que están pasando.
Todo va a llegar a extremos nunca antes vistos. Y mientras esto sucede, tenemos que orar por la salvación de las almas, porque el Señor va a utilizar estos juicios para que muchas personas vengan a Él y entiendan que lo que dice la Biblia es real y se está cumpliendo de la A a la Z.
Otra cosa de la que el Señor me ha hablado muy claramente es que vienen cambios en organismos y alianzas como la ONU, la OTAN o la Unión Europea. Algunos países se unirán a alianzas existentes, otros saldrán de alianzas, y otros serán expulsados. Los mejores postores podrán entrar en estas alianzas, mientras que a los que ya no sirvan, no aporten o no quieran formar parte de la élite mundial los van a dejar de lado.
El Señor también me decía que se están agrupando naciones que antes no se llevaban bien y que se están formando nuevas agrupaciones que aún no han salido a la luz.
Veía piezas de ajedrez moviéndose de un lugar a otro, y el Señor me hizo entender que detrás de estas alianzas está la élite mundial: los titiriteros que manejan, controlan y manipulan a los habitantes de la tierra, los que fraguan todo tipo de mentiras y engaños, los que enviaron la pandemia del COVID-19.
Ellos tienen una agenda establecida para llevar adelante muchas otras cosas, una agenda vinculada a la de Satanás, y Dios lo permite como juicio. Esto también sirve para sacudir a la iglesia, para que despierte y se ponga a cuentas con Dios, y para que muchos inconversos crean y vengan a Él.
Mientras oraba en estos días, veía cambios violentos y escuché las palabras «exilio», «éxodo» y «violencia». Todas estas cosas están conectadas.
En este tiempo se recrudecen las guerras, y es necesario que estas cosas acontezcan, porque la Biblia dice en Mateo 24 que nación se levantará contra nación y reino contra reino. Las cosas no se van a calmar, sino que van a empeorar y se van a volver más violentas.
El Señor me mostraba a Rusia estrujando a Ucrania, redoblando la violencia y actuando con mano dura, tratando de acelerar el tiempo para que Putin logre sus objetivos allí.
La mayoría de las personas ni se imagina quién es Putin. El Señor me mostraba que Putin es un hombre muy inteligente y con una voluntad inquebrantable. Cuando establece una meta y toma una decisión, nadie puede desviarlo, y cuando llega a decir: «Voy a ir contra este país» o «Voy a lograr esto», ya lo ha planeado todo hasta el último detalle.
La mente de este hombre es sumamente poderosa. Por las decisiones que tome y por lo que ha planeado durante años y llevará a cabo en los tiempos que vienen, Putin es un líder con un papel clave en estos últimos días, al igual que Xi Jinping, el presidente de China.
He dicho hace años que Rusia y China se iban a levantar con fuerza en estos últimos tiempos y dominar el mundo en algunas áreas de manera impresionante, y así está siendo. Por ejemplo, fue China la que lanzó el coronavirus para después ofrecer la solución a las naciones oprimidas por la pandemia.
Veía a Rusia duplicando sus esfuerzos y su violencia. Rusia avanza con todo y sigue aliándose con China y otras naciones detrás de lo que se ve, entre ellas naciones árabes y musulmanas.
El otro día, el Espíritu Santo me decía: «China y Taiwán. China y Taiwán». Lo que hizo Putin con Ucrania le ha dado a China impulso y coraje. Ha sido como un puntapié para que el presidente de China diga: «Bueno, esta también es la hora para que yo inicie ciertas acciones militares en línea con mis intereses».
Las potencias mundiales de estos tiempos buscan ganar poder para ejercer mayor dominio sobre los pueblos y también para darle de baja al águila, a Estados Unidos. Pero antes de que se concrete el ataque contra Estados Unidos que muchas naciones están fraguando juntas bajo la mesa, ellas necesitan ganar más poder y reforzar su imagen ante el mundo.
El Señor habla de todas estas cosas no solo para que las sepamos y nos preparemos, sino también para que intercedamos por ellas.
También habrá cambios de presidentes y reyes, porque las piezas de ajedrez se van acomodando para el escenario final en el que se manifieste el hombre de pecado. Muchos van a ser quitados porque ya cumplieron su tiempo o porque el Señor está trayendo juicios sobre ellos, y algunos serán reemplazados por las piezas que estarán en juego en los días finales.
En algunos países habrá cambios de ideología abruptos e inesperados. Naciones que durante muchos años estuvieron gobernadas por presidentes de ideología socialista o comunista pasarán a regirse por una ideología política y económica diferente.
El Señor me decía que va a venir el jaque mate para los gobernantes de mano dura. Serán cortadas cabezas de dictadores que aparentan ser democráticos, pero que están oprimiendo a los pueblos con decisiones que no tienen nada que ver con lo que el Señor desea para esas naciones.
El mundo se va a asombrar, porque lo que estaba arriba va a bajar y lo que estaba abajo va a subir, y va a haber cambios violentos en las cabezas de las naciones.
Se avecina violencia, pero no solo una violencia mala, sino también una violencia buena y necesaria para que se cumplan los propósitos de Dios para estos tiempos.
El Señor también me decía que el engaño va a aumentar. Las manifestaciones de «extraterrestres» y de ovnis seguirán multiplicándose y aumentarán en magnitud, y los ovnis se van a presentar en cuadrículas o en formación, como ejércitos. Esto es parte del engaño para controlar a la población a través del miedo y para que, cuando los demonios se manifiesten literalmente, la gente crea que son extraterrestres.
La apostasía va a aumentar, como está escrito, pero también la verdad, y se van a ver dos tipos de iglesias: la verdadera y la falsa.
La falsa iglesia está formada por las congregaciones donde se predican doctrinas demoníacas y se manifiesta el poder del diablo en vez del poder de Dios. Estas congregaciones dominarán a sus miembros aún más que ahora y los controlarán como si fueran reos.
Y me viene a la mente la imagen de la cárcel de El Salvador conocida como «la cárcel de Bukele». Así van a estar espiritualmente los que formen parte de esas falsas congregaciones. Aunque lleven nombres que aparenten bondad, incluso el de Jesucristo, lo que se va a predicar, enseñar y mover ahí no va a tener nada que ver con Dios.
Estas congregaciones van a preparar a sus miembros para la manifestación del Anticristo, para que estén listos para caer en ese gran engaño. Algunos lo harán conscientemente, pero otros, sin darse cuenta. Y para estos últimos, el Señor siempre va a tener una oportunidad y los va a llamar a salir de esas congregaciones.
La apostasía y el engaño van a aumentar, al igual que los falsos profetas, los falsos milagros, las falsas sanidades y otras manifestaciones del poder del diablo.
El diablo tiene poder para hacer sanidades y milagros impresionantes que parecen venir de Dios, pero no son permanentes y traen terribles maldiciones sobre los que los reciben y sobre sus familias. Sus milagros no restituyen, no restablecen, no llaman al arrepentimiento y no te acercan al Señor, sino que te dejan con una deuda mucho mayor que antes. El enemigo muestra su poder para luego cobrar por otro lado.
La iglesia falsa seguirá dando falsas enseñanzas, malinterpretando las Escrituras y no permitiendo el mover y la manifestación del Espíritu Santo. Y los falsos hermanos se levantarán contra la iglesia verdadera, que crecerá y ganará más poder que nunca. Como los fariseos en el tiempo de Jesús, perseguirán a los que tienen la verdad, creyendo que están haciendo lo correcto.
En este tiempo, el Señor está trayendo restitución: restitución de su Palabra, restitución de la doctrina bíblica, restitución de las prácticas que se realizaban en el tiempo del libro de los Hechos pero que ya se han perdido, y restitución de sanidades y milagros increíbles.
Vamos a ver la gloria de Dios manifestarse en un nivel sorprendente, y a medida que los juicios crezcan sobre la tierra, más almas vendrán al arrepentimiento y al encuentro con el Hijo de Dios.
Mientras el engaño y la falsedad aumentan, el Señor Jesús se va a presentar cada vez más en sueños y visiones a muchos que no lo conocían, y muchos también van a verlo con los ojos de la carne, como lo vio Saulo. Las conversiones que se vienen serán estupendas y asombrosas.
Mientras el engaño y la apostasía crecen y la falsa iglesia se viene abajo, habrá un remanente, como el Señor siempre ha tenido, que hará obras mayores de las que Él hizo en su tiempo.
[Juan 14:12] El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.
Los tiempos en los que estamos entrando son más gloriosos que los tiempos de Moisés y que los tiempos de Jesús.
[Hageo 2:9] La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos.
No tenemos que amargarnos por las cosas que vienen, sino prepararnos como vasos para recibir el poder glorioso y las nuevas unciones del Espíritu Santo en las que vamos a caminar mientras todo se derrumba.
[Daniel 12:9-10] Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
Aún no es el fin, sino el tiempo que precede al fin. Estamos en los días finales, en los dolores de parto. Y cuando el libro de Daniel dice: «Ninguno de los impíos entenderá», no habla solamente de los que están en el mundo y que no creen en Jesús, sino también de los fariseos de estos días.
El Señor está derramando un conocimiento especial y una revelación preparada para estos días. Está derribando doctrinas y estructuras de hombres que Él nunca levantó y reemplazando la mentira por la verdad en cuanto a doctrinas y a cosas que están en la Biblia pero a las que nunca se les prestó importancia. Y los religiosos que no entiendan lo que el Señor está haciendo en este tiempo serán arrancados y quitados.
Va a haber una iglesia dormida y una iglesia despierta. Estarán los que digan que creen en Cristo Jesús pero no lo conocen, que creen que el Espíritu Santo existe pero no lo entienden ni saben vivir bajo su guía, y también estarán los despiertos. Y los dormidos se van a levantar contra los despiertos.
Por eso, una de las cosas que vienen es una plaga zombi. Puede sonar exagerado, como algo salido de una película de Hollywood, pero es real. El Espíritu Santo me mostraba que viene una plaga zombi en la que las personas se comportarán como los zombis de las películas. Eso representa a los que dicen ser el pueblo de Dios, pero son un pueblo completamente dormido, manipulado, controlado y sedado por los titiriteros.
Estos titiriteros no son solo la élite mundial que domina el mundo y lo va a dominar aún más, sino también los líderes de congregaciones que manipulan, controlan y dominan a sus miembros, que en su mayoría no quieren saber la verdad porque están cómodos y llevan una vida fácil.
Esta plaga zombi será en parte una manifestación de lo que sucede en el plano espiritual. No solo los inconversos serán como zombis, sino también muchos cristianos. Es tremendo lo que se viene, y por eso hay que pedir discernimiento.
El Señor me decía que muchos de sus hijos van a tener sueños donde Él mismo les va a explicar ciertos pasajes de las Escrituras para derribar mentiras que les han enseñado.
Una de las mentiras que el Señor está destruyendo con fuerza en este tiempo es que la iglesia no va a pasar por tribulación, que será quitada antes de que se manifieste el Anticristo y que no va a pasar por ningún mal y por ningún juicio. Pero ya vemos que los juicios se están derramando sobre la tierra, tal como dice la Biblia, y la iglesia sigue aquí.
En este tiempo el Señor está despertando verdades que ya están escritas en la Palabra, pero que fueron mal enseñadas durante muchos años. En los días que vienen vamos a ver cómo el martillo de Dios destruye de forma violenta las mentiras y los errores, porque el Señor está preparando a sus hijos para su venida, que está cerca.
Otra de las cosas que el Señor me ha venido mostrando y repitiendo en estos días es que vienen enfermedad y muerte. No serán casos aislados, sino olas de mortandad, como pasó durante la pandemia del COVID-19, que también fue anunciada por el Señor.
Sin embargo, cuando llegó esa pandemia, la iglesia se sorprendió de lo rápido que se cumplió lo que había sido anunciado y de la cantidad de cristianos que partieron. La pandemia también tocó los hogares de los hijos de Dios, aunque no siempre como juicio. En algunos casos fue una prueba, y en otros, las personas ya habían cumplido su tiempo en la tierra y tenían que partir.
Así como durante la pandemia del COVID-19 murieron muchas personas, incluso hijos de Dios, van a venir olas de mortandad cada tanto. El Espíritu Santo me decía que el COVID va a volver y yo escuchaba una y otra vez: «COVID, COVID, COVID».
Veía distintos tipos de virus flotando en el aire al mismo tiempo. Veía enfermedades en animales, como cerdos, caballos y monos, y también enfermedades que fueron erradicadas pero que van a volver, junto con otras nuevas. Veía bacterias letales y gente caer muerta de manera violenta y repentina, sin poder reaccionar.
Los científicos buenos —los que no trabajan para la élite— se van a agarrar la cabeza porque todo se va a desarrollar muy rápido. Va a ser como cuando el ángel de la muerte pasó por Egipto y mató a los primogénitos.
El Señor también me decía: «encierro y control». El control no va a frenar, sino que va a seguir en aumento.
La vida que te venden, diciéndote que eres libre, es una mentira, porque ellos ya te están observando y controlando por todos lados. Ellos saben todo lo que nos gusta y todo lo que compramos y vendemos. Saben absolutamente todo.
El Señor está poniendo una urgencia en los atalayas, en todo aquel que esté llamado a avisar sobre lo que viene, para preparar a la Iglesia, porque no se sabe hasta cuándo vamos a tener la libertad de seguir publicando mensajes de advertencia en las redes sociales.
Las enfermedades que vienen van a arrasar con muchos inconversos, porque se les terminan las oportunidades. A lo largo de la vida, Dios da muchas oportunidades a cada persona para arrepentirse y aceptar a Jesús, pero en algún momento estas oportunidades se terminan.
En estos juicios por enfermedad también van a partir muchos hijos de Dios, inclusive ministros. Como vengo anunciando desde 2021, el Señor está limpiando su casa. Para los que son probados y pasan las pruebas viene un tiempo de ascenso, pero para los que no se ponen a cuentas con Dios o no dan fruto viene un tiempo de tala de árboles.
Seguiremos viendo ministros que caen muertos mientras predican y alabadores que caen muertos mientras alaban. Aunque no son personas de edad avanzada, van a ser cortados antes de tiempo, porque este es un tiempo violento donde todo lo que no sirve y no genera el fruto que Dios espera será arrancado. Toda higuera que no dé fruto será maldecida y cortada de raíz.
El Señor está avisando esto para que cada cual se examine y vea si está a cuentas y si se ha acomodado a lo que el Señor está realizando en estos tiempos, porque hay una parte del pueblo de Dios que camina en un falso concepto de lo que es la gracia.
Que uno es hijo de Dios no asegura que no va a pasar por pruebas. Sí, el Señor hace diferencia entre el justo y el injusto. Sí, mientras las plagas sigan viniendo, no partirán los que aún tengan propósitos por cumplir y los que han sido obedientes.
Sin embargo, para muchos viene la prueba de Job, por más que han sido pesados en la balanza y encontrados justos, por más que están dando fruto bueno y abundante, por más que han velado y preparado sus hogares, por más que se han examinado y limpiado, por más que están al día, leyendo la Palabra, orando, ayunando y congregándose con otros hermanos para hacer buenas obras.
Tenemos que entender que esto va a tocar a algunos de nosotros y debemos tener fe y estar preparados para lo que sea.
El Señor me decía que también va a morir mucha gente famosa. Cada año mueren algunos famosos por causas naturales, pero en los años que vienen van a morir muchos más, tanto en el mundo cristiano como en el secular. Se van a ir deportistas, actores, políticos y artistas de todo tipo, y la gente se va a preguntar: «¿Pero cómo puede ser? ¿Por qué están muriendo tantos?».
Es porque este es un tiempo de cambios y se prepara el escenario para lo que está por venir: tanto para la manifestación del Anticristo como para la manifestación de los hijos de Dios de los últimos días y para lo que el Señor va a hacer a través de ellos. Su plan profético tiene que cumplirse, y para eso muchas cosas serán quitadas y barridas, incluso personas famosas que no sirven para este tiempo.
En los años anteriores, el Señor pesó todas las cosas en su balanza, y así como muchas cabezas de naciones fueron encontradas faltas y van a ser quitadas violentamente, lo mismo pasará con muchos famosos e influencers que, en vez de utilizar esa influencia para propósitos buenos, pervierten las almas y las llevan al infierno.
Se acerca el hacha en todas las áreas: en gobiernos, en congregaciones, en hogares. Ya hemos sido pesados, y vienen ascenso y promoción para algunos, pero descenso y hasta muerte para otros. Durante este año y en adelante, vamos a enfrentar distintas consecuencias, buenas o malas, acorde al resultado de nuestro peso en la balanza.
El Señor también me decía que algunos ministerios se van a levantar tremendamente y van a operar de manera distinta a otros. Van a surgir nuevos estilos de llevar adelante un ministerio, porque hay distintas operaciones del Espíritu Santo.
[1 Corintios 12:4-6] Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.
Entre los ministerios que están operando, el Señor ha decretado recompensas para aquellos que han sido pesados y encontrados justos, y en vez de juicio, van a experimentar un crecimiento notable. Por ejemplo, los ministerios llamados a las naciones extenderán su influencia hasta los confines de la tierra.
En este tiempo, el Señor está ungiendo a aquellos que han sido reposicionados, que han subido de nivel en la escalera espiritual. Ellos van a caminar en una unción mayor y su influencia aumentará. Los profetas recibirán más palabras proféticas, y estas serán más claras y concisas y se cumplirán más rápidamente.
El Señor me decía que este es un tiempo de cumplimiento profético y que empezarán a cumplirse una tras otra muchas profecías recibidas hace años y que parecían falsas.
También vamos a ver pastores que levantan escuelas de pastores y maestros que levantan escuelas de maestros y de discípulos. Para la parte de la iglesia que es pura, santa, recta y se deja enseñar las verdades bíblicas que el Señor está restaurando, viene multiplicación y una unción mayor.
Además, vamos a ver cambios y mejoras en aquellos que usan mucho las redes sociales porque el Señor los llamó a hacerlo. Su estilo va a cambiar y su presentación va a mejorar. Hasta en la ropa habrá cambios, pero no porque quieran verse más lujosos, sino porque sus vestiduras espirituales han cambiado.
El Señor me decía que les está dando nuevas vestiduras espirituales a muchos ministros y a aquellos a quienes está llamando para entregarles ministerios de los últimos días. Cuando el Señor transforma el llamado, también las vestiduras y los zapatos espirituales cambian, porque todo tiene que acomodarse al paisaje por el que van a caminar.
Así que no se extrañen de que esto suceda, pero van a tener que pedir mucho discernimiento, porque el engaño va a aumentar. Así como los profetas van a recibir más palabras proféticas y van a compartir mensajes con el pueblo del Señor y las naciones con mayor regularidad y fluidez, también habrá muchos que se crean profetas, pero no lo son.
Los entendidos van a comprender por qué pasan estas cosas, pero otros van a pensar que los profetas están adivinando, y van a decir: «¿Cómo puede ser que reciban tantas palabras proféticas? ¿Cómo puede ser que Dios les hable tanto? ¿Cómo puede ser que ahora publiquen y compartan tantas cosas o que todos los días vengan con alguna revelación?»
No van a entender que el Señor está aumentando el caudal de su voz porque este es un tiempo extremadamente profético. El Señor hace esto porque quiere que sus hijos entiendan lo que sucede y puedan acomodarse a estos tiempos y prepararse, y porque todo lo que Él hace primero se lo muestra a sus profetas.
[Amós 3:7] Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.
Hay que discernir entre lo verdadero y lo falso. Pero que existen cosas falsas no significa que no existan las verdaderas. Que hay loros que repiten lo que dicen los verdaderos no significa que no existan los verdaderos. La clave siempre es examinarlo todo y retener lo bueno, como dice la Biblia.
[1 Tesalonicenses 5:21-23] Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.
El Señor me decía: «Hija, hay muchas personas que están tratando de copiarte, que están tratando de copiar a mis profetas. Hay muchas personas que te escuchan y después repiten lo mismo. Son como loros, cuyas palabras caen al piso».
Esto también está pasando con muchos otros ministros que tienen influencia porque están ungidos para hacer lo que hacen y porque el Señor levantó sus ministerios. Si Él no levanta un ministerio, lo que hace el hombre son obras muertas, obras de la carne. Y eso se ve, porque la unción no está ahí y el Señor no acompaña a esos ministros.
A mí me molesta muchas veces cuando me dicen «pastora», porque a mí el Señor no me llamó como pastora. Cuando el Señor me llamó hace siete años a este ministerio profético, me dijo que iba a ser su voz profética a las naciones y que iba a tener un llamado profético. El llamado es claro, y cada vez que Él me habla, me dice que esa es mi área y que no me meta en otras aguas.
No es cosa menor cuando alguien se hace llamar algo que no es, y viene juicio contra todo aquel que hace esto. Tenemos que llamar las cosas como son, como Dios las estableció y no como el hombre las quiere ver o como se las han enseñado.
Al Señor le importan los detalles, y a nosotros también nos tienen que importar en las cosas de Dios. Tenemos que ser radicales, porque este es un tiempo radical. Es un tiempo violento, y el que se quede dormido no solo se va a estancar, sino que, sin darse cuenta, va a terminar siendo un agente del enemigo.
La Biblia dice:
[Apocalipsis 2:2] Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos.
Cuidado con esto, porque también aplica a los que se llaman pastores y no lo son, a los que se llaman evangelistas y no lo son, a los que se llaman profetas y no lo son, a los que se llaman maestros y no lo son, y a cualquiera que se ponga un título que el Señor nunca le entregó. El Señor va a juzgar ese tipo de comportamientos.
Pero si alguien lo es de verdad, no hay problema. Hace un tiempo, el Señor me dijo que no tenga vergüenza de que me llamen profetisa, porque ese título es el que Él me dio, aunque a mí no me importa si me llaman así o no. Yo soy la hermana Noelia, y con eso me basta.
Tengo temor de usar el título de profetisa, pero el Señor me dijo: «Eso es lo que eres. Eso es lo que Yo te hice. No tengas vergüenza y no lo rechaces cuando te llamen así, porque eso es lo que eres, porque Yo te establecí. Sería distinto si no fuera así».
Entonces, el que es pastor, que se llame pastor; el que es apóstol, que se llame apóstol; pero el que no lo es, que tenga cuidado, porque todas esas cosas están siendo pesadas en este tiempo.
Y recuerden que para los que enseñan la Palabra, el juicio será mayor.
[Santiago 3:1] Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
Cuidado con meterse en aguas donde el Señor nunca te llamó, porque viene juicio sobre los que enseñan sin haber sido llamados a enseñar y sobre los ministros que dicen ser algo que no son. El Señor está limpiando y barriendo su casa, y ponerse títulos que Él no dio es una de las cosas que está juzgando en este tiempo y que traerá condenación a muchos hijos de Dios si no se arrepienten.
Entonces, ¿qué tenemos que hacer en este tiempo?
En primer lugar, no tener miedo. Sí, debemos tener temor de Dios, pero no dejar que el miedo nos domine, porque el miedo es una de las armas más importantes que el enemigo está usando en estos últimos días para controlar a la gente. Y eso es lo que hace la élite mundial: controlar a la gente inculcándole miedo: miedo a la muerte, miedo a la enfermedad, miedo a que la economía se desmorone.
Nosotros somos hijos de la luz y no de las tinieblas, y nuestro Rey es más poderoso que el príncipe de este mundo. Así que no debemos darle lugar al miedo. Tenemos que divorciarnos de esos miedos que nos hacen la vida imposible en estos últimos días y no nos dejan vivir en el gozo y la alegría del Señor, adorándolo y alabándolo mientras somos probados.
Otra de las cosas que tenemos que hacer es estar a cuentas con Dios. ¿Tienes cosas que arreglar? Fíjate si hay puertas abiertas en tu casa. Fíjate si tienes que ponerte a cuentas en algo. La Palabra dice:
[Isaías 1:18] Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.
El Señor es misericordioso y lento para la ira, y está esperando que nos arrepintamos y nos pongamos a cuentas con Él, no solo por causa de la salvación, sino también para poder pasar victoriosos por las cosas que vienen.
Otra cosa fundamental es desarrollar una vida de intimidad con el Señor. En mi opinión, después de estar a cuentas con Él, caminar en santidad y haber recibido el bautismo en agua y el bautismo del Espíritu Santo, esto es lo más importante para resistir lo que viene. Si no somos violentos, en el buen sentido, para las cosas del Reino, la violencia del enemigo nos va a derribar.
Además, si vuelve el encierro y no podemos ir a una congregación, o si hay problemas con internet que nos impiden reunirnos virtualmente o escuchar prédicas, ¿qué vas a hacer? Si no estás parado sobre la Roca, si no tienes una vida regular de oración, comunión e intimidad con el Señor, si no estás acostumbrado a tener una relación personal con el Rey de reyes y Señor de señores, no vas a resistir lo que viene. No vas a saber qué hacer, porque no vas a tener ningún brazo humano al que agarrarte.
Esta es una de las razones por las que el Señor va a permitir que estas cosas vengan sobre la iglesia: para que los que estaban agarrados de la mano del hombre se suelten y puedan agarrarse de la mano de Jesús.
Así que métete en tu cuarto secreto y empieza a orar y buscar al Señor. No pierdas tiempo, porque mira qué pasó en la pandemia del COVID-19. Muchos se alejaron de la fe y volvieron al mundo porque su vida cristiana era en primer lugar la congregación, no una comunión con el Espíritu de Dios, con el Señor Jesucristo y con Dios Padre. Y cuando la congregación les fue quitada, perdieron la fe.
Es fundamental que en este tiempo desarrolles una vida de intimidad con el Señor y aprendas a escuchar al Espíritu Santo. No hace falta que escuches su voz de forma audible, pero tienes que entender su guía y la forma en que Él te habla. Tienes que leer las Escrituras aún más para poder conocerlo, porque Él también habla a través de las Escrituras.
[Job 33:14] Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; Pero el hombre no entiende.
Dios habla de muchas maneras, pero muchos no saben reconocer cómo les habla a ellos. Entonces, cuando no tengas a quién consultar, ¿cómo vas a saber qué hacer?
Cuando el encierro y el aislamiento vuelvan, esa comunión con el Señor ya tendrá que estar establecida para que no te vuelvas loco por la soledad, porque el diablo va a enviar espíritus de locura para ver si puede volver locos a los que se quedan solos y aislados.
Una vida de oración en intimidad con el Señor es clave, no solo por lo que viene, sino también porque nos edifica, nos levanta, nos fortalece y vuelve a llenar nuestra lámpara de aceite. La oración en intimidad mantiene viva la unción y la hace crecer, nos mantiene despiertos, fuertes y alertas, y nos da discernimiento y dirección.
Así que te recomiendo dedicar al menos una hora al día a la oración en intimidad con el Señor, y vas a ver cambios tremendos en tu vida espiritual. Pero si no tienes tiempo para el Señor, entonces no te quejes cuando vengan los golpes y no puedas resistirlos.
Otra cosa importante es mantenerse en comunión con hermanos verdaderos, orando, ayunando y partiendo el pan juntos.
[Hechos 2:46] Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón.
Es edificante y necesario perseverar cada día no solo en los templos, sino también en las casas: partiendo el pan, compartiendo cosas, creciendo juntos, orando juntos, ayunando juntos, intercediendo juntos. Esto es clave, porque será lo que nos sostendrá en los días finales y ayudará a que los propósitos de Dios se cumplan y muchos planes demoníacos caigan.
Otra cosa que tenemos que hacer es pedir discernimiento. El discernimiento es fundamental en este tiempo, porque se van a manifestar muchas cosas que parecerán buenas y verdaderas, pero estarán mezcladas con error, y ese error puede ser lo que te haga caer en apostasía.
También es importante estar preparado para cualquier cambio y listo para perder cosas y personas, porque se viene la prueba de Job para muchos. Hay justos que pasarán por la pérdida de personas muy cercanas, incluyendo hijos, padres o hermanos, y el que piense que estas cosas no le llegarán sufrirá innecesariamente y quizás no será capaz de superar esas pruebas.
Les aconsejo leer el libro de Job en este tiempo, prepararse para todo tipo de cambios y no apegarse a nada, ya sean lugares, casas o personas. Podemos tener relaciones con otros, pero esto es distinto de apegarnos a ellos y desarrollar una dependencia emocional que termina convirtiéndose en idolatría.
El Señor me decía que tenemos que estar listos para que se sacudan todas las cosas y para ver mucho éxodo y migración de un país a otro, aún más de lo que se ve ahora en algunas partes.
Si Dios te llama a mudarte, debes tener el corazón abierto para recibir esas palabras. Al que no entienda que estamos en tiempos de cambios profundos y se quede paralizado en una comodidad que no viene del Señor, todo esto le va a costar muchísimo más. Algunos incluso desertarán de la fe por no haberse dejado llevar por el río del Espíritu.
En cuanto a lo físico, les recomiendo tomar mucha agua, porque el Señor me mostró que van a surgir muchas enfermedades renales, y también les recomiendo mantener el cuerpo limpio y fortalecer el sistema inmunológico.
Pero no se trata solamente de la parte física. Hay también una parte emocional y espiritual que cuidar para que el sistema inmunológico se mantenga fuerte y pueda combatir los virus y bacterias que van a ser lanzados.
Ustedes deben hacer su parte: investigar lo que dice la Palabra y aprender de las personas que Dios está levantando para instruir al pueblo en esta área y enseñarle cómo prepararse físicamente para resistir lo que viene.
Otra cosa importante es consultar al Señor acerca de medicamentos, vacunas, antídotos o cualquier cosa que te digan que debes tomar. No estoy diciendo que no hay que medicarse o aceptar las vacunas, sino que le preguntes al Señor, porque habrá cosas beneficiosas para la sanidad, y también cosas que se presentarán como saludables, pero que contendrán venenos y sustancias usadas para generar más mortandad y cambios en el ADN.
La intimidad con el Señor es clave, porque Él va a revelar todo esto a su pueblo en la intimidad y también a algunas personas específicas para que lo compartan con otros. Pero si no tenemos intimidad con Él, es más difícil saber lo que tenemos que hacer o dejar de hacer.
Es necesario ser violento y radical en las cosas del reino de los cielos. La intercesión en este tiempo tiene que ser violenta, como la de Jesús en el jardín de Getsemaní. Vamos a tener que aumentar la intensidad de la oración y de la intercesión, porque cuanta más violencia y más guerra haya, más alertas y activos tenemos que estar, caminando acorde al ambiente en el que nos movemos.
Cuando uno está en una guerra, no se queda quieto, sino que trata de esconderse. Si tiene armas, trata de defenderse y atacar. Y si son muchos los enemigos, tiene que entrenarse más para hacerles frente.
La intensidad de los ataques espirituales del enemigo va en aumento, y nuestra respuesta también tiene que intensificarse. Las intercesiones deben ser mayores y más enérgicas. El clamor y el gemido tienen que crecer. Tenemos que buscar distintas estrategias en las diversas facetas de nuestra vida espiritual para acomodarnos a estos tiempos.
[Mateo 11:12] Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
En estos tiempos vamos a tener que aplicar una violencia para el bien. No hay lugar para la tibieza o para estar quietos. Tenemos que acomodarnos a lo que viene y no permitir que nos sorprenda, sino utilizarlo para que más almas vengan al Reino.
El Espíritu me dice que miremos bien los acontecimientos del mundo. Y veo a una persona que se pone unos largavistas.
Observen, dice el Señor, porque hay cosas que van a cambiar. Hay países que van a tomar cosas de otros países por la fuerza, y hay reyes que van a quitar a otros por la fuerza.
Noelia: El Señor va a utilizar algunos líderes para cortar a otros, pero después el juicio vendrá también sobre ellos.
Hijitos, prepárense, dice el Señor, porque lo que viene es fatal. Lo que viene es violento. La tierra se va a sacudir bajo sus pies.
Noelia: El Señor me repite que vamos a ver caer edificios de congregaciones delante de nuestros ojos. Vamos a ver caer paredes de iglesias que no están escuchando la corrección del Señor en estos días.
Ahora estoy viendo cómo el ángel de la muerte pasa por distintas tierras y muchos niños se van.
Sean fuertes y no flaqueen en la fe, dice el Señor, porque estoy con ustedes, refinándolos como se refina la plata. Los amo y no los he abandonado, pero deberán confiar en Mí y demostrar con hechos lo que dijeron cuando de sus bocas salía: «Señor, te sigo para siempre. Estoy dispuesto a ir hasta la muerte por ti. Haz lo que quieras en mi casa, con los míos. Te entrego todo lo que tengo y todo lo que soy».
Viene el tiempo en que voy a pesar esas palabras en mi balanza para ver si eran reales, dice el Señor, para ver si realmente estaban dispuestos a hacer todas esas cosas que me prometieron. Y a aquellos que pasen victoriosos por estas pruebas, los voy a recompensar.
Ciertamente lo que viene es duro, dice el Señor, y deberán unirse y tomarse de las manos para resistir juntos los ataques espirituales demoníacos que vienen. La unión será clave en estos últimos días, porque si están verdaderamente unidos, el diablo no va a poder ingresar. Por eso está trayendo tanta desunión y división entre ustedes, porque sabe que eso le abre puertas para poder destruirlos.
Hijitos, dice el Señor, bajen las armas contra ustedes mismos, contra el mismo cuerpo de Cristo. Ya es suficiente con lo que el diablo está haciendo en este tiempo como para que ustedes también se autodestruyan. Aprendan a amarse, porque también estoy pesando en mi balanza el amor de los míos.
No todo es conocimiento, doctrina y enseñanza, dice el Señor. También estoy pesando el amor en el que caminan mis hijos, no el amor del que hablan. Estoy poniendo mis ojos en los corazones blanditos.
Hijitos, amen. Amen más mientras los juicios caen sobre la tierra. Conviértanse en un vehículo de mi amor, llamando a las almas perdidas y compartiendo las verdades del Reino. Ábranles la puerta para que entren al mismo lugar donde ustedes entraron cuando se convirtieron.
No sean egoístas, dice el Señor. Salgan a las calles, golpeen las puertas y hablen más de Mí antes de que no puedan salir más de sus casas. Y no se olviden de que estoy con ustedes hasta el fin del tiempo, hasta el fin del mundo. Así lo dije y así lo cumpliré.
Miren hacia Israel, dice el Señor, porque cosas mayores están a punto de suceder en esa nación. Ataque tras ataque, guerra tras guerra es lo que van a ver, porque así está escrito y así tiene que cumplirse.
No dejen que sus rodillas cansadas flaqueen, dice el Señor. Pídanme que los fortalezca, pero abran bien sus oídos para escucharme, porque hay muchas voces que hablan en este tiempo y no todas vienen de Mí.
Oren, clamen y pónganse en la brecha para interceder por lo que les pido, dice el Señor, porque no todos los intercesores están respondiendo a mi llamado.
No tengan miedo. Afiáncense en Mí y tómense con más fuerza de mi mano, dice el Señor. Límpiense, los que estén sucios. Despiértense, los que están dormidos. Levántense, los que están adormecidos, porque son tiempos peligrosos, donde solo resistirá el que escuche el shofar de la alerta.
2024: año de desastres, de revueltas sociales, de agitaciones de los pueblos, de protestas políticas, de rebeliones. Pueblo contra pueblo en muchas naciones. Reyes destituidos por sus pueblos. Todo se agita y todo se da vuelta, pero al que esté firme y plantado en Mí, nada lo va a mover.
Noelia: El Señor me dice que cada uno tiene que interceder por su nación. Tenemos que orar por nuestros países y por nuestros gobernantes.
Hay naciones que quieren robar a otras naciones, y si los intercesores no hacen su trabajo, ese robo se va a dar. Hay naciones fuertes que quieren aprovecharse de las débiles porque saben que no pueden defenderse, pero nuestro clamor puede cambiar estos planes.
Amén.