Aviso: viene la prueba de Job para muchos hijos de Dios

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

Disponible en Inglés Español


Mensaje recibido durante una oración profética

Amado Padre, venimos delante de tu presencia, recordando el capítulo 6 del libro de Apocalipsis.

[Apocalipsis 6:1-8] Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino. Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

Padre, Tú me dijiste que estos jinetes ya han sido soltados sobre la tierra, trayendo muerte, hambre, destrucción, enfermedades y distintos tipos de juicios, y hoy venimos a pedirte específicamente por las enfermedades que se van a pasear por el mundo y a proliferar como nunca antes.

Ahora veo un campo verde donde todo prolifera con muchísima rapidez, y el Señor me hace saber que esto significa que las enfermedades van a proliferar como las plantas en una tierra fertilizada que recibe lluvia y sol en abundancia. Los científicos que trabajan para Satanás van a hacer que estas enfermedades proliferen, como un agricultor que fertiliza la tierra para que las plantas crezcan más rápido.

Padre celestial, venimos a pedirte misericordia para los que tienen un sistema inmunológico debilitado y para los que ya tienen algún tipo de enfermedad.

Veo personas que tienen enfermedades en sus cuerpos y cuyo sistema inmunológico está debilitado. Ahora ya han sido lanzados muchos virus al mismo tiempo, provocando enfermedades en la población, pero las enfermedades que vienen son mucho más agresivas y contagiosas, y el cuerpo va a necesitar un sistema inmunológico más fuerte para poder resistir.

Veo que a las personas que ya tienen enfermedades y cuyo sistema inmunológico está debilitado les va a resultar difícil hacer frente a estos virus, que veo como perros rabiosos que van directamente a devorar la carne de los cuerpos.

Pero el Señor dice que nosotros no tenemos que preocuparnos, porque nuestra fortaleza no va a estar tanto en los alimentos o los medicamentos, sino en la lectura de la Palabra, la fe, la oración, la comunión con los hermanos, la alabanza, el hablar en lenguas, el operar en los dones espirituales y también el servicio a los demás.

El pueblo de Dios no debe tener miedo por estas cosas, que ya están anunciadas en la Palabra desde hace miles de años para que nosotros nos preparemos, pero sí debe levantar el escudo de la fe, porque el enemigo otra vez va a querer tomarnos y debilitarnos a través del miedo, como lo hizo en la pandemia del COVID-19. El miedo es el arma principal del enemigo contra los cristianos.

El Señor nos va a probar para ver quién se mantiene parado sobre la roca y quién se hunde porque la fe que profesaba no era real. Nuestra fe va a ser probada a través de estas cosas, y muchísima gente va a morir.

Veo cementerios desbordados. Veo tumbas y tumbas de bebés, de niños, de adultos, de viejos, incluso de gente que se creía invencible y pensaba que estas enfermedades no la iban a afectar. Nadie va a estar exento.

Veo también gente que se encierra y sella sus casas para que estas enfermedades no la alcancen.

Dios tiene todo bajo su dominio. Él es soberano y sabe bien quiénes son los que van a ser afectados por estas enfermedades. Esto depende de muchas cosas, pero el Señor dice que su pueblo tiene que entender que la fe tiene que ser probada para ser refinada como la plata y para crecer.

Muchos hijos de Dios piensan que no van a sufrir estas cosas, pero en muchos casos Dios sí lo va a permitir, como lo permitió con Job, que, aunque era justo, igualmente pasó por enfermedad y por la muerte de sus hijos. Así también, muchos hijos de Dios van a perder seres queridos y familiares.

Dios dice que va a probar a los Suyos para ver dónde están parados y cuántos van a ser como Job, que aun cuando pasó por esa prueba, igualmente amó a Dios, le dio la gloria y confió en Él.

Para los que están a cuentas con Dios, esto no es un castigo, sino una prueba. Dios va a permitir que la fe de muchos de nosotros sea probada para que crezca y así podamos caminar en un nivel espiritual más alto que antes. Si superamos la prueba, la balanza se va a inclinar a nuestro favor y Dios nos va a recompensar, como recompensó a Job después de haber superado su prueba.

Gracias, Señor.

Mensaje en vivo

El Señor ya ha avisado varias veces a través mío que viene una nueva pandemia, y ahora sigue revelándome que nuevas enfermedades van a proliferar como nunca antes. He visto un nuevo encierro y distintos tipos de virus y bacterias circulando por el aire al mismo tiempo.

La pandemia del COVID-19 fue solamente un ensayo de la élite mundial. Ellos lanzaron el virus y evaluaron la respuesta de la sociedad para después volver al ataque, con el fin de reducir y controlar a la población a través del miedo y de los nuevos sistemas que planean imponer como respuesta a estas nuevas pandemias y enfermedades.

Pero no todas estas enfermedades van a ser nuevas. El Señor me mostraba que ellos guardan en laboratorios virus y bacterias que provocan enfermedades contagiosas ya erradicadas, y que los van a lanzar en las fechas que tengan programadas.

El 26 de febrero de este año soñé que estaba bañándome en la orilla del mar con otras personas que conozco, y notaba que cada tanto venían olas cada vez más grandes. Yo les decía a la gente: «Me parece que viene un tsunami», pero me respondían: «No, no creo». Entonces me subí con unos pocos a un faro para resguardarme, y desde una ventana cuadrada vi cómo llegaba el tsunami y aplastaba a los que se estaban bañando en el mar.

Muchos perdieron la vida y otros perdieron familiares y conocidos, pero a los pocos que estábamos en el faro no nos pasó nada. Los que quedaron vivos lloraban mucho y no lo podían creer. Era desgarrador lo que veía, y sufría mucho por todo eso.

En este sueño estaba actuando como un atalaya y avisaba a la gente, pero muchos no me creían ni prestaban atención a las alertas. Además, se reían de mí y me decían: «Estás exagerando. No pasa nada. No viene nada».

Lo que el Espíritu Santo ha venido poniendo en mi corazón en este tiempo es que avise primeramente al pueblo de Dios, no a los inconversos, porque el pueblo de Dios va a perder familiares y conocidos, y muchos van a morir durante estas cosas que vienen a la tierra.

Cuando publiqué un mensaje titulado «Voy a permitir que Satanás golpee cada casa. ¿Está tu casa fundada sobre la Roca?» hace cinco años, algunos hermanos me decían: «No, no puede ser. Los hijos de Dios no van a pasar por nada. A nosotros no nos va a tocar. Eso no va a entrar en nuestras casas», sin entender que para los hijos de Dios estas cosas no son un castigo, sino una prueba. Pero poco después vino la pandemia del COVID-19, y esos mismos hermanos no podían creer que también estaba tocando sus casas.

Y lo mismo está sucediendo en estos tiempos. No es que Dios no esté avisando a su pueblo acerca de lo que viene, sino que muchos siguen siendo duros de cerviz y no quieren escuchar, pensando que no van a ser probados.

[Jeremías 6:17] Puse también sobre vosotros atalayas, que dijesen: Escuchad al sonido de la trompeta. Y dijeron ellos: No escucharemos.

El Señor me venía diciendo y mostrando que las cosas que vienen son letales y que los virus que van a ser lanzados van a causar la muerte más rápido que antes.

Estas cosas van a ir ganando fuerza, y todo se va a agravar, porque el pecado del hombre también va en aumento y se practica cada vez más y con mayor gravedad. El hombre va aumentando su nivel de pecado y volviéndose cada vez más perverso.

Lo negro va a ser cada vez más oscuro, pero lo blanco también va a resplandecer aún más. Los grises van desapareciendo y las cosas se están yendo hacia los dos extremos, y eso se está manifestando en lo que sucede en la tierra.

Los terremotos van a aumentar en intensidad, los ciclones y los huracanes van a ser más fuertes, las lluvias van a caer con mayor violencia, el mar va a inundar la tierra con más fuerza y las enfermedades van a ser cada vez más letales. He visto cánceres que devoraban la carne de una persona como un perro, sin darle tiempo a reaccionar.

Hay cosas que vienen que son realmente de película.

Y hablando de películas, muchas de ellas muestran cosas que van a suceder y fueron hechas como una preparación para que cuando estas cosas se den, la gente no se sorprenda.

Por ejemplo, las películas de zombis van a convertirse en realidad. El Señor me mostró que ciertos tipos de enfermedades van a provocar que la gente llegue a comportarse como zombis. Esto puede sonar exagerado, pero así va a ser.

Las cosas van a volverse más agresivas y violentas, pero los santos también van a ser más santos, como dice la Palabra. Todo se está polarizando: lo malo se vuelve cada vez más oscuro y perverso, mientras que los hijos de Dios que superan las pruebas van a resplandecer cada vez más y a manifestar cada vez más el poder de Dios.

[Apocalipsis 22:11] El que es injusto, sea injusto todavía; y el que es inmundo, sea inmundo todavía; y el que es justo, practique la justicia todavía; y el que es santo, santifíquese todavía.

Las cosas que vienen son letales, y parte del pueblo del Señor va a partir.

Algunos van a partir porque no todas las almas están creadas para los últimos días. Ahora todavía no estamos en el tiempo del fin, sino en el principio de los dolores de parto, y las cosas se van a volver cada vez más difíciles de soportar antes de que llegue el fin.

Otros se van a ir simplemente porque se les termina el tiempo, porque su propósito ya se ha cumplido y tienen que partir. Pero también están los que se van a quedar y van a ver partir a muchos.

Por eso, el Señor está avisando para que nos preparemos para lo que viene, porque nuestra fe va a ser probada en medio de estas cosas. No pienses que estas cosas no pueden tocar tu puerta. Y si lo hacen, tienes que preguntarle al Señor cuál es el motivo.

Hay muchos Job que van a ser probados. Muchos ya fueron probados durante la pandemia del COVID-19, pero muchos otros van a ser probados en los días que vienen y van a perder posesiones y seres queridos.

Pero algunos van a partir porque el Señor está talando los árboles que no dan fruto en este tiempo. El Señor ha pesado en la balanza a ciertos ministros y los va a cortar porque no están dando fruto y han sido desobedientes. Aunque se les ha alertado, no han querido escuchar y santificarse.

El juicio empieza por la casa de Dios, y muchos árboles van a ser cortados.

[Mateo 3:10] Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.

Este es un tiempo de juicio para los que no pasan las pruebas, para los que no cambian y no se ponen a cuentas con el Señor, y para los que no siguen los movimientos del Señor y no se acomodan a lo que Él está haciendo en este tiempo, poniéndose en una posición de rebeldía y desobediencia.

Pero muchos que son rectos van a ser probados como Job.

[Job 1:1] Hubo en la tierra de Uz un varón llamado Job, y era este perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

Aunque Job era recto, el Señor igualmente decidió probarlo. Le quitó todo lo que tenía, trajo enfermedad y muerte sobre su casa, sus amigos lo juzgaron y lo señalaron, y hasta su propia mujer le dijo: «¿Por qué mantienes tu integridad? ¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?». El Señor permitió que Job sea probado en prácticamente todos los aspectos de la vida para ver si mantenía su integridad o si lo iba a maldecir.

[Job 1:6-12] Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde? ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra. Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.

Después de que todos sus hijos murieron y de que perdió todas las posesiones que tenía, el Señor permitió que Job pase por una enfermedad terrible.

[Job 2:2-6] Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa? Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.

Esto es lo que viene a mucho pueblo: «Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra Ti en tu misma presencia».

Satanás ha pedido permiso para zarandear a mucho pueblo en este tiempo, pero el Señor Jesucristo está intercediendo por nosotros para que nuestra fe no nos falte. Lo importante es que estemos libres de apegos, tanto a las cosas materiales como a las personas.

[Mateo 10:37] El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí.

El Señor va a probar a muchos de sus hijos en esta área. Vamos a perder familiares y seres queridos, no solamente casas, trabajos o estatus. Mucha gente se va a ir, y el Señor va a probar a su pueblo así como lo hizo con Job. La pregunta es: ¿cómo está tu fe? ¿Dónde estás parado? ¿Está tu casa fundada sobre la roca o sobre la arena?

[1 Corintios 10:12] Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga.

Job no entendía por qué el Señor extendió su mano contra él, pero había un orgullo que tenía que ser quebrantado y una fe que tenía que ser aumentada. Asimismo, a través de pruebas tremendas, el orgullo de muchos hijos de Dios hoy tiene que ser quebrantado y su fe aumentada para que estén preparados para resistir lo que viene.

Hay un propósito para todo, y el Señor permite estas pruebas, entre otras razones, para mostrarnos dónde estamos parados. Por causa de las cosas que vienen, muchos van a decir: «Yo pensaba que estaba firme, pero me caí. Yo pensaba que tenía fe, pero no tengo la fe que pensaba que tenía». Muchos van a renunciar a la fe, y solamente los que sean dignos van a superar estas pruebas.

Hay una decisión que tienes que tomar. ¿Qué pasaría si las pruebas de Job vinieran a tu casa? ¿Qué pasaría si de repente te quedaras sin nada y sin nadie? ¿Dónde quedaría tu fe? ¿Estarías tan firme como piensas?

Muchos de ustedes dijeron: «Yo estoy dispuesto a ir hasta la muerte por causa del Señor Jesucristo, por su nombre, por su gloria y por el evangelio», y el Señor pesa sus palabras en su balanza y, cuando vengan estas cosas, va a ver si ponen por obra lo que dijeron.

[Job 1:21] Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.

Eso es lo que el Señor espera de sus hijos mientras estas cosas caen sobre la tierra y somos despojados de todo y de todos.

Como este tipo de prueba viene sobre los hijos de Dios, sobre los Job de este tiempo, el Señor ha venido trabajando en los apegos de sus hijos para que nos desprendamos de todo aquello a lo que estamos aferrados en nuestro corazón. La Biblia dice que no podemos servir a dos señores, y hay muchos que idolatran a sus hijos, a sus esposos, al dinero y a muchas otras cosas.

No está mal tener una familia y disfrutar de ella. No está mal tener un trabajo y estar bien económicamente. El Señor quiere cosas buenas para nosotros, pero el problema son los apegos del corazón. Si Él volviera hoy a buscar a su pueblo, muy pocos se irían con Él.

Por eso, el Señor está trabajando en su pueblo para que cuando vengan las pruebas sobre los Job de este tiempo, nuestro corazón ya esté libre y podamos soltar esas cosas que en realidad no nos pertenecen, porque son del Señor.

Y cuando seas probado a través de la pérdida de cosas y de seres queridos, no te olvides de que vendrán amigos a acusarte, como los amigos de Job. Personas a tu alrededor te van a decir: «¿Cómo mantenés tu fe inquebrantable? No te entiendo. ¿Por qué no abandonás? Si Dios estuviera contigo, no te pasaría lo que te está pasando».

Ahí es donde vas a tener que levantar la bandera de Jesús y mantener tu integridad hasta el final, porque el diablo va a estar a tu lado, con el libro en la mano, para anotar el momento, el día, la hora, los minutos y los segundos en que dijiste: «No puedo más. Renuncio a la fe de Jesús».

El Espíritu Santo me dice que muchos de ustedes ya han recibido revelaciones y confirmaciones a través de sueños acerca de lo que estoy compartiendo, y ahora están diciendo: «Ah, ahora entiendo por qué tuve tal sueño, por qué tuve tal visión, por qué el Señor me dio tal pasaje de la Biblia».

El Señor está avisando, y cuando venga ese tsunami que yo veía en el sueño, nadie va a poder decir que no fue avisado. Pero ahora vas a tener que tomar una decisión: prepararte y preparar tu casa para estas cosas, o seguir como si nada pasara, distrayéndote con las cosas del mundo y los placeres de la vida.

Hay una iglesia que el Señor va a venir a buscar para levantarla junto con Él en las nubes. Pero antes de eso, lo peor de lo peor va a venir sobre la tierra, y en medio de todo eso estaremos nosotros. No seremos quitados antes de esa prueba, sino que nuestra fe será probada.

[1 Pedro 1:6-7] En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.

Oremos y mantengámonos firmes en la fe de Jesús, para que cuando nuestra fe sea probada, sea hallada en alabanza, gloria y honra, y nuestro Señor pueda decirnos «Bien hecho» y bendecirnos después con un nuevo nivel espiritual.

La Biblia dice que tenemos distintas medidas de fe, y a los que superan estas pruebas el Señor les va a conceder un nuevo nivel de fe y, por ende, un nuevo nivel espiritual.

Bendiciones desde Argentina.