Noelia en Israel: palabra sobre esta nación

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

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Quiero hacer una pequeña transmisión desde el mar de Galilea, en Israel. Es una bendición poder estar aquí, y todo esto ha sido posible gracias a la mano de Dios, que me ha traído a este lugar por invitación de unos hermanos.

Estaré aquí durante diez días, sumergiéndome en Israel y aprendiendo más sobre esta tierra y su gente. El Señor me ha traído aquí para enseñarme lo que significa esta nación y su cultura, y para darme la oportunidad de pisar esta tierra bendita por Dios y anhelada por tantas naciones.

[Deuteronomio 7:6] Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios. Jehová tu Dios te ha escogido para hacerte un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra.

En estos días que llevo aquí, el Señor me ha enseñado distintas cosas y he podido entender mejor lo que está escrito en la Biblia, y esto es solamente una introducción a todo lo que Él quiere enseñarme en los próximos días, meses y años.

En estos días apenas estoy comenzando a descubrir lo que Israel significa para el Señor, no solamente en lo terrenal, sino también en lo espiritual. Estoy empezando a entender lo que Dios siente por Israel y qué espera de nosotros con respecto a esta nación.

El Señor ha puesto amor por este pueblo en mi corazón. Desde hace más de un año viene hablándome de Israel, ministrándome acerca de esta nación y llamándome a venir aquí, y poder estar hoy en esta tierra ha sido un milagro.

Sería muy largo contar todo lo que tuvo que suceder para que yo pudiera estar aquí, pisando esta tierra santa y no solamente leyendo sobre ella o imaginándola desde lejos. El Señor me ha traído hasta aquí para que mis ojos puedan ver lo que Él ve en Israel y para que yo pueda transmitírselo a su pueblo.

Dios me ha dicho que me va a dar de beber de estas aguas a mí y que, a través de mí, también va a dar de beber a las naciones, porque aquí comienza una misión profética que tiene que ver con el pueblo y la tierra de Israel.

Dios va a empezar a llamar a sus intercesores para que intercedan por esta nación, y está poniendo amor por este lugar en sus corazones. Dios siempre ha tenido un ejército de intercesores que ha orado para que sus propósitos se cumplan en esta tierra. Pero en estos días finales, Él va a levantar un ejército escogido de guerreros en el espíritu para que intercedan por Israel, porque tiene grandes propósitos para esta nación.

Todo comenzó aquí, en la tierra de Israel, y todo va a terminar aquí, como está escrito en la Palabra. Y para eso, el Señor utiliza hombres y mujeres valientes que estén dispuestos a entrar en la batalla espiritual para que los planes de Satanás contra esta nación sean destruidos y puedan establecerse los propósitos de Dios sobre ella.

Tenemos que entender que todo lo que sucede con Israel nos afecta también a nosotros, los que somos hijos de Dios y descendientes de Abraham por fe. Hay muchos hermanos que piensan que Israel no tiene nada que ver con nosotros, pero todavía no se les ha revelado lo que este pueblo y esta tierra significan para Dios.

Cuando la Palabra dice: «Orad por la paz de Jerusalén», eso no es solamente para los judíos. También es para nosotros, los que somos el Israel espiritual de Dios.

[Salmos 122] Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Nuestros pies estuvieron dentro de tus puertas, oh Jerusalén. Jerusalén, que se ha edificado como una ciudad que está bien unida entre sí. Y allá subieron las tribus, las tribus de JAH, conforme al testimonio dado a Israel, para alabar el nombre de Jehová. Porque allá están las sillas del juicio, los tronos de la casa de David. Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman. Sea la paz dentro de tus muros, y el descanso dentro de tus palacios. Por amor de mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz sea contigo. Por amor a la casa de Jehová nuestro Dios buscaré tu bien.

En este tiempo, el Señor va a llamar a muchos hermanos a levantarse en oración por este lugar, porque lo que viene va a ser muy fuerte, y Él va a utilizar a hombres y mujeres dispuestos y entregados al ayuno y a la oración para pelear esta batalla espiritual.

En los días que vienen van a empezar a verse acontecimientos muy grandes en este lugar. El Señor me dice que se van a desatar nudos que llevan mucho tiempo atados. Van a explotar bombas, primeramente en lo espiritual, para destruir cosas que no vienen de Dios y establecer las que sí vienen de Él. Porque para que Dios pueda plantar algo en un lugar, primero tiene que desarraigar lo que no viene de Él y limpiar toda la mugre que el diablo ha colocado.

Por eso hay tantos problemas, tanto conflicto, tanta pelea y tanta agitación en esta tierra. El enemigo sabe que este es un lugar especial, que aquí hay escaleras al cielo, que esta tierra está santificada y que aquí caminó Yeshúa, el Hijo de Dios. El diablo está indignado y quiere envenenar esta tierra que Dios santificó y tomar posesión de ella. Cuanto más fuerte es la presencia de Dios en un lugar, más grandes son también los ataques.

Por eso no solamente tenemos que estar conscientes de lo que está pasando con Israel a nivel geopolítico, sino también entender que Israel está en las entrañas de Dios y que Él hace sentir a los Suyos el mismo amor y el mismo dolor que siente por esta tierra, especialmente a aquellos que está llamando a interceder por Israel y a transmitir lo que Él les está mostrando y enseñando.

Cuando uno está aquí y empieza a entender lo que significa la tierra de Israel, la Palabra de Dios cobra vida. Es tremendo poder estar en los lugares donde caminaron los profetas y nuestro Señor Jesús, y poder sentir la atmósfera espiritual que hay en ellos.

El Señor me trajo a esta tierra de una manera milagrosa. Venir a Israel sí estaba entre los deseos de mi corazón, pero no estaba en mis planes y nunca se lo pedí al Señor, porque yo siempre trato de decirle: «Señor, heme aquí. Envíame a donde Tú quieras».

Cuando recién me convertí, Él me decía: «Tu llamado es a las naciones. Te voy a enviar a las naciones y vas a dar mensajes proféticos a las naciones». Yo nunca me imaginé que Israel sería el comienzo, pero el Señor es perfecto y sus planes son perfectos. Y cuando queremos hacer su voluntad y nos dejamos guiar por el Espíritu, las cosas suceden de manera milagrosa y en el tiempo perfecto de Dios.

Antes de venir a Israel, Dios me decía: «A donde Yo te envíe, irás, y lo que Yo te hable, hablarás».

El Señor me ha dado profecía para este lugar y también me ha dado la gracia de poder ministrar a hermanos judíos y a hermanos de distintos países, porque este es un lugar sumamente multicultural. Todo esto es mucho más de lo que imaginaba y mucho más de lo que podía comprender solamente leyendo. Ahora puedo leer la Palabra y entender cosas que antes no entendía, y esto apenas está empezando.

Yo sé que con el tiempo voy a entender cada vez más lo que el Señor me ha hablado y me ha enseñado durante estos días aquí, y voy a poder conectar lo que dice la Palabra con estos lugares y con todo lo que está sucediendo en esta tierra.

Muchos hermanos de distintas naciones que están aquí me han compartido testimonios de cómo el Señor está haciendo volver a su pueblo desde diferentes partes del mundo, y esos testimonios son asombrosos. Es la mano de Dios la que los está trayendo de regreso a esta tierra que les pertenece, porque esta tierra es heredad de los judíos.

Padre celestial, te doy gracias y te pido que bendigas a todos los que escuchan o leen este mensaje y que abras sus corazones para que puedan entender lo que significa tu amado Israel, la niña de tus ojos.

La Biblia dice que los que bendicen a Israel serán bendecidos y los que lo maldicen serán malditos. Así que tenemos que hablar de esta tierra con respeto y honrar a este pueblo y a este lugar, porque, como lo ha hecho desde el principio, el Señor nos va a asombrar una vez más a través de Israel.

Yo imparto ahora —porque así me lo está pidiendo el Espíritu Santo— amor por este lugar, amor por el pueblo de Israel, amor por la Palabra de Dios y también amor por el hebreo.

Padre, imparte en nosotros curiosidad por entender tus cosas. Danos entendimiento para poder discernir lo que está escrito acerca de lo que viene para Israel y cómo va a afectar al resto del mundo. Señor, danos la oración perfecta para interceder por este lugar.

El Señor me muestra que muchos de ustedes van a empezar a sentir un fuego adentro, un fuego que estaba dormido y que ahora comienza a avivarse, y que Él va a traer a muchos de ustedes a este lugar.

Estoy viendo una ola de ministros de Dios que van a visitar esta tierra, porque el Señor está dando un conocimiento y un entendimiento especiales acerca de la historia bíblica de Israel y de la importancia que tienen este lugar y su pueblo, para que después ellos puedan transmitirlo a otros hermanos.

Así que pídanle entendimiento al Señor, porque al que pide se le dará, y el que busca encuentra.

Saludos desde Galilea. Alabado sea el Señor.