El ocaso de Estados Unidos
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
Disponible en Inglés Español
Hijitos amados, mi creación, fruto de mi inteligencia, de mi poder y de mi potencia, hoy les hablo para que entiendan que todo está en mis manos, que Yo soy el Señor todopoderoso que mueve las naciones como aguas de un lado al otro, que dirige el viento de una esquina a la otra, que hace crecer la planta desde la semilla, que dibuja la trayectoria de las nubes y sostiene las estrellas y los astros del firmamento por su palabra.
Ustedes, hijos, los que escuchan mi voz, no deben temblar ante la dureza de mis palabras, sino recibir la alerta y prepararse en Mí para resistir lo que viene. Un gran sacudimiento viene al mundo y a sus habitantes, porque los pueblos pecan contra Mí, se rebelan, se contaminan y se ensucian, agravando su estado y hundiéndose cada vez más en las consecuencias de sus injusticias.
Si bien las naciones tiemblan y temblarán por las cosas que van a suceder, ustedes deben sentarse firmes sobre la Roca y mantener la calma ante estos sacudimientos.
Hijos, hay naciones que están en la cima pero que van a caer de allí; hay gobernantes que se creen intocables pero que serán cortados del mando; y hay dominios que serán quitados a unos y entregados a otros.
Este es un tiempo de cambios profundos, y se acerca el ocaso para naciones que iluminaban al resto del mundo. Ídolos caerán y la esperanza de muchos será opacada, porque así como antes mi pueblo Israel puso su confianza en Egipto, que estaba en su mejor momento pero después cayó, así también ahora muchos confían en naciones que hoy están en su apogeo, pero cuya gloria pronto se oscurecerá.
Hijos, una de estas naciones es Estados Unidos de América. Así como el sol alcanza su punto de mayor resplandor, pero luego llega su tiempo de descender y dejar de alumbrar, así también Estados Unidos de América dejará de resplandecer y se apagará.
De afuera, espada; de adentro, decadencia, porque esta nación se ha ensoberbecido contra Mí, contra su Padre que la levantó, y los estados que una vez uní ahora se separarán.
Estados Unidos se siente fuerte, se ha independizado de Mí, me ha desechado y me ha cambiado por ídolos mudos. Se ha enorgullecido y ha usado el poder que le di para subyugar a otros pueblos, y el cetro que una vez utilizó para hacer justicia ahora lo utiliza para hacer acepción de personas.
Estados Unidos se aleja cada vez más de mis principios y enseñanzas. Se ha rebelado contra Mí y ha contaminado su tierra, matando a los que no debían morir, manchando sus manos con la sangre de cada embrión que no vio la luz: millones de almas que volvieron a Mí sin haber podido abrir los ojos.
La cuenta es extensa; la culpa, grande. La destrucción está determinada. He aquí que lo destrono y le quito el cetro, la corona y la capa, y ya no hablarán del «sueño americano», sino de «lo que una vez fue, pero ya no es más».
Estados Unidos es como una vela que se apaga, porque vienen vientos fuertes y no resistirá. Su llama se extinguirá y todos verán el humo subir desde su mecha. Estados Unidos será humillado y perderá el control y el dominio que Yo le había dado, y los que pongan su confianza en él, como antes mi pueblo confió en Egipto y en la fuerza de sus caballos, caerán junto con él.
Ustedes solo deben apoyarse en Mí, hijitos, porque solo Yo salvo, solo Yo rescato, solo Yo proveo y solo Yo levanto; y los idólatras serán quebrantados.
Hijitos, Estados Unidos de Norteamérica cae. Cae como un águila herida que ya no puede resistir por sus propios medios. Y así como una vez lo levanté ante la mirada de todos, he aquí que lo depongo también ante todos, porque lo he pesado en mi balanza y lo he hallado falto: falto de justicia, falto de misericordia, falto de humildad, falto de dependencia de Mí.
Estados Unidos se cree más importante que el resto. Se ha enaltecido y se cree invencible. Pero Yo vengo con aguas de destrucción para humillar lo que se cree superior a Mí.
Nadie puede burlarse de Mí ni esconder lo que hace. No hay secretos para Mí, y ellos muestran una cara que no es real. Yo no miro las apariencias, sino lo que hay en el corazón, y el corazón de esta nación se ha contaminado y vendido al pecado y al horror.
He aquí que vengo con mi mano a hacer justicia y paso el hacha para cortar este árbol fuerte, como cuando corté a Nabucodonosor por no darme la gloria a Mí, por no reconocer que Yo gobierno sobre la tierra, sobre los cielos y sobre todo lo que existe.
Muchos no lo creen, pero viene el hacha, y las armas de destrucción ya están preparadas.
Este país se ha hecho odiar. Y aunque ha hecho cosas buenas, la balanza se inclina cada vez más hacia el mal y deberá pagar por las decisiones que ha tomado sin consultarme a Mí, beneficiando lo que Yo no quería beneficiar y afectando lo que Yo no quería afectar.
Ellos se alejaron, simplemente. Una vez estuvieron cerca, pero fueron como el hijo que se rebela contra su padre, lo desobedece y lo deshonra. Y al que deshonra a sus padres, el tiempo se le acorta.
Hijitos, ustedes, los que confían en Mí, no desmayen, porque Yo voy a socorrer a los débiles y a exaltar a los humildes. Yo me voy a ocupar de los que se apoyan en su Dios, y los voy a sacar a tiempo de esa tierra antes de la destrucción, así como saqué a mi pueblo de Egipto antes de que el mar se cierre.
Ustedes deben ser sabios y entender que la gloria de este pueblo no es para siempre. Deben mirar al pasado y ver cómo la historia se repite una y otra vez: Egipto, Babilonia, Roma, Grecia y tantos otros fueron grandes, pero luego se llenaron de soberbia y fueron derrocados. Estos imperios crecieron y dominaron, pero después perdieron su poder y fueron avergonzados.
Todos los que no me dan la gloria a Mí son abatidos y tienen el tiempo contado.
Oren, hijos. Oren para saber qué es lo que tienen que hacer, porque lo que ahora pueden ver sus ojos ya no será.
Distintos tipos de juicios están determinados para esta nación, y una a una las copas irán cayendo y derramándose en esa tierra de libertinaje y perversión. Torcieron mis leyes, engañaron, fueron inteligentes para hacer el mal, usaron el prestigio para prostituirse.
Juicios vienen: guerra, hambre, pestilencias, terremotos, huracanes, tornados, inundaciones y desastres de todo tipo. El pueblo ya está dividido, y un reino dividido no puede permanecer. Los civiles boicotearán su propia patria y todo se les vendrá encima, y no contarán con apoyo desde adentro ni desde afuera.
Estados Unidos cae, y con él su soberbia. Amén.
[Isaías 31:1-3] ¡Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes; y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová! Pero él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras. Se levantará, pues, contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los que hacen iniquidad. Y los egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu; de manera que al extender Jehová su mano, caerá el ayudador y caerá el ayudado, y todos ellos desfallecerán a una.
Noelia: Estos versículos y el capítulo 4 de Daniel son dos de los pasajes que el Espíritu Santo me entregó acerca de esta profecía. Les recomiendo estudiar el capítulo 4 completo para entender mejor cómo el Señor le habla metafóricamente al rey Nabucodonosor a través de la profecía, porque esta palabra también se aplica a la nación de Estados Unidos.
[Daniel 4:19-27] Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, quedó atónito casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habló y dijo: Beltsasar, no te turben ni el sueño ni su interpretación. Beltsasar respondió y dijo: Señor mío, el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren. El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y cuya copa llegaba hasta el cielo, y que se veía desde todos los confines de la tierra, cuyo follaje era hermoso, y su fruto abundante, y en que había alimento para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo, y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, tú mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra. Y en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo y decía: Cortad el árbol y destruidlo; mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con atadura de hierro y de bronce en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias del campo sea su parte, hasta que pasen sobre él siete tiempos; esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey: Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien él quiere. Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna. Por tanto, oh rey, acepta mi consejo: tus pecados redime con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad.
El Señor utiliza ese mismo símbolo para referirse a la nación de Estados Unidos, que también creció como un árbol grande y destacado entre los demás, bajo cuya copa las aves del cielo y todo tipo de animales hallaban refugio. Pero si no se arrepiente, el juicio vendrá sobre ella, y de hecho ya está decretado.
Son muchos los pecados que esta nación viene cometiendo y promoviendo en el resto del mundo. Estados Unidos ha sido punta de lanza para quebrantar las leyes del Altísimo y propagar la homosexualidad, el aborto y todo tipo de injusticias. Una vez que Estados Unidos tomó la iniciativa, las demás naciones siguieron.
Estados Unidos ha sido pesado en la balanza de la justicia del Señor y hallado falto, y ha llegado el tiempo de su recompensa.
Estados Unidos tiene que arrepentirse, y en primer lugar la iglesia del Señor en esa nación debe presentarse ante Él con humildad, con ayuno, con ruego y con súplica, para que quizás el juicio decretado sobre este país se retrase un poco más y no caiga con la magnitud que el Señor ha determinado.
Lo que viene sobre Estados Unidos es grave, y muchas cosas van a suceder repentinamente. Pero la iglesia del Señor Jesucristo en este país no debe temer, porque así como el juicio que le sobrevino a Nabucodonosor fue por un tiempo, Estados Unidos tampoco va a quedar destruido para siempre. Quedará parte de él, pero ya no tendrá la gloria que tenía antes.
La Iglesia no debe temer, sino arrepentirse delante de Dios y acercarse a Él con humildad, para que tal vez Él retrase o disminuya el juicio que viene. La Iglesia debe buscar al Señor en intimidad, en oración y en ayuno, para que Él conceda dirección a cada uno de sus hijos que habitan en esta nación.
Algunos serán llamados a mudarse a otros países, pero otros serán llamados a quedarse, con propósitos específicos. Todos deben buscar el rostro de Dios para recibir su guía y cumplir los propósitos que Él tiene preparados para cada uno en particular.
Ahora veo el sol en su apogeo, en el punto máximo de su resplandor, y siento en mi espíritu que ya ha comenzado a descender. Y el Señor me dice que viene un eclipse sobre Estados Unidos de América. Muchos verán cómo la oscuridad llega a esa nación y no lo podrán creer, porque pensaban que su gloria sería para siempre.
Sin embargo, todo lo que se exalte será humillado, dice el Señor, y todo lo que se humille será enaltecido. Y como Estados Unidos cree que es invencible y que nunca caerá, Yo mismo lo tomaré con mi mano y le haré aprender que todo aquel que se exalte por encima de Mí caerá.
Hijitos, prepárense, ármense, dice el Señor. Tomen las armas espirituales, porque en medio de esta caída y de la destrucción repentina que viene sobre esta tierra, el enemigo intentará aprovechar este proceso de limpieza para destruirlos también a ustedes.
Pero sobre aquellos que escuchen las alertas y respondan, que se levanten —como cuando hablé a Samuel para llamarlo y él se levantó y me dijo: «Heme aquí, Señor»—, que se muevan y se preparen, Yo colocaré mi mano y los guardaré de todos los juicios que caerán sobre esa tierra.
Algunos van a tener que salir, dice el Señor, así como Lot salió de Sodoma y Gomorra antes de que caiga el fuego de destrucción, pero otros se quedarán, porque necesito que haya luces que brillen mientras la oscuridad desciende sobre Estados Unidos.
A algunos ciertamente los voy a llamar a quedarse y seguir viviendo en Estados Unidos mientras este proceso se da, dice el Señor, para alimentar a los pobres, proclamar las buenas noticias del Reino, evangelizar y salvar almas, y ayudar a los que no entiendan a comprender por qué está sucediendo todo esto.
Muchos son los propósitos que tengo para aquellos a los que Yo llame a quedarse y vivir allí mientras la destrucción viene a ese pueblo, dice el Padre. Pero tengan fe, hijitos, y mantengan la esperanza de que cuando termine este proceso de renovación y limpieza, volveré a levantar esta bandera, aunque ya no con la soberbia con la que se levantaba antes.
Y a aquellos que se preguntan: «¿Por qué van a venir estas cosas?», les digo: Mi balanza es justa, y Yo peso a cada alma, a cada nación y a todo el mundo en mi balanza de justicia perfecta.
Así que no me cuestionen, dice el Señor, sino más bien humíllense delante de Mí, llevando a mis oídos el dolor de su alma por el quebranto que viene a esta nación y levantando clamor y súplica de día y de noche, para que tal vez la copa del juicio sea detenida antes de que termine de derramarse.
Pero la cuenta es grande, dice el Señor. Hay una deuda que pagar, y está llegando el tiempo en que esa deuda debe pagarse.
Yo soy el Dios poderoso que gobierna sobre todas las naciones de la tierra, y muchos cambios están viniendo y van a venir sobre el mundo.
Van a ver caer naciones, dice el Señor, y levantarse otras que se consideraban pequeñas. Van a ver cómo destruyo reinos, y van a ver cómo entrego el poderío de unos a otros que eran insignificantes a los ojos de muchos reyes. Y de esta manera van a saber que el poderío es Mío, que Yo levanto al que quiero levantar y que Yo destrono al que quiero destronar.
Hijitos, dice el Señor, ustedes oren e intercedan por estas cosas y no dejen que su ánimo decaiga. Alábenme, porque todas estas cosas tienen que darse para que venga el avivamiento final de los últimos días.
Pero la casa primero tiene que ser limpiada, y ustedes van a estar ahí, mirando cómo paso mi escoba. Alégrense, esfuércense, sean valientes y no desmayen, porque ciertamente mantengo y mantendré mi mano sobre mi pueblo mientras las naciones de la tierra pasan por estos procesos de sacudimiento, porque Yo soy fiel.
Noelia: El Dios altísimo no deja a los suyos sin linterna, sino que está iluminando nuestro camino y avisándonos desde hace años sobre estas aguas de inundación que van a ingresar en esta nación y en otras. La Biblia dice:
[Isaías 8:7-8] He aquí, por tanto, que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos, impetuosas y muchas, esto es, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas; y pasando hasta Judá, inundará y pasará adelante, y llegará hasta la garganta; y extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emanuel.
La inundación viene sobre Estados Unidos en forma de guerra, en forma de catástrofes, en forma de desastres humanitarios, en forma de humillación, en forma de hambre, de pestilencias y de sacudimientos.
El desprestigio viene sobre esta nación, y así como una vez tuvo un prestigio sublime, así también el Señor hace caer a Babilonia la Grande ante los ojos de todo el mundo.
Amén.