Hijitos, disciernan en qué temporada están
Mensaje profético recibido por Noelia Fernández
[Eclesiastés 3:1-8] Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Bendiciones, hermanos. En estos días el Espíritu Santo me ha estado guiando a hablar sobre la importancia de discernir en qué tiempo de nuestra vida estamos, y me decía que muchos hijos de Dios no están reconociendo la temporada que están transitando y no se están comportando acorde a ella, para que los propósitos del Señor se cumplan en sus vidas.
El Espíritu me mostraba personas que estaban en una estación de invierno en sus vidas, pero se comportaban como si estuvieran en verano. El problema es que, por ejemplo, si te vistes con ropa de verano cuando estás en invierno, vas a pasar frío y no vas a disfrutar de esa temporada. Vas a sufrir las consecuencias de no adaptarte a la estación que estás transitando en tu vida.
La Biblia dice que tenemos que discernir los tiempos, y también que la tribu de Isacar era entendida en los tiempos. Sin embargo, muchos no saben discernir los tiempos: no solo los tiempos proféticos que la Iglesia y el mundo están atravesando, sino también las temporadas de sus propias vidas.
[1 Crónicas 12:32] De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos.
¿En qué tiempo estás tú? ¿En qué tiempo está tu familia? ¿En qué tiempo está tu congregación? ¿En qué tiempo está tu ciudad, tu país o el mundo?
Tenemos que empezar con nosotros mismos, para no ser como aquellos a quienes Jesús les dice:
[Lucas 12:56] ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?
El Señor te llama hoy a prestar atención para entender la temporada en la que te encuentras, y así poder sacarle el máximo provecho y colaborar con lo que Él quiere hacer en tu vida, ya sea que estés en tiempo de plantar o en tiempo de cosechar, en tiempo de trabajar o en tiempo de descansar, en tiempo de aprender o en tiempo de enseñar.
Puedes estar en una temporada de desierto espiritual, pero si no entiendes por qué el Señor te tiene en ese desierto, tu alma no solamente no va a poder descansar mientras lo atraviesas, sino que tampoco vas a estar colaborando con los propósitos de Dios para tu vida en esa temporada.
¿Estás en temporada de quedarte quieto o de moverte? ¿Estás en temporada de servir o de ser servido? ¿Estás en temporada de ministrar o de ser ministrado? ¿Estás en temporada de recibir o de dar?
¿Qué está pasando en tu vida en este tiempo? ¿Está cayendo la lluvia en tu terreno espiritual o está nevando? ¿Está saliendo el sol finalmente? ¿Estás en temporada de crecer y de expandir tu territorio o de resistir y de guardarte? ¿Estás en un tiempo de ser paciente o de recibir aquello que hace tanto tiempo que estás esperando?
Hijitos, dice el Señor, reconozcan en qué tiempo de sus vidas están, porque Yo he diseñado un tiempo para todas las cosas. Hay un tiempo para sembrar la tierra, pero antes hay un tiempo para prepararla, ararla y fertilizarla, y también un tiempo para limpiarla, para que las semillas puedan ser plantadas.
Noelia: Así como en la agricultura hay un tiempo para todo y las semillas no pueden ser sembradas sin que antes la tierra sea preparada, también nuestros corazones tienen que ser preparados primero para que luego Dios pueda plantar lo que Él quiere en ellos y esa semilla crezca y a su tiempo dé fruto.
Algunos de ustedes quieren adelantarse a lo que Dios ha planificado para ustedes en este tiempo: quieren correr en vez de caminar, disfrutar del paisaje y aprender. Algunos quieren ser maestros cuando apenas son estudiantes. Algunos quieren ser ministros cuando aún tienen que comportarse como discípulos.
Algunos están ministrando, pero el Señor los llama a detenerse, a descansar, a sanar y a recuperarse. Algunos están pidiendo lluvia del cielo, pero aún no es el tiempo.
El Señor te dice hoy que seas paciente y esperes a que los plazos establecidos para tu vida se cumplan a su tiempo.
Hay varios problemas cuando no disciernes en qué temporada de tu vida estás y cuál es el paisaje que te rodea. No solo pueden quedar sin cumplirse los propósitos del Señor para esa temporada de tu vida, sino que también pueden abrirse puertas a pecados como la ansiedad.
El Señor me muestra que muchos de ustedes se apuran y quieren saltarse temporadas para que se cumplan los tiempos establecidos por Dios, y así abren la puerta para que la ansiedad y la frustración entren en sus vidas y los opriman, hasta que llegan a pensar que lo que tanto anhelan nunca se va a dar.
Sin embargo, no es que nunca vaya a venir esa primavera o ese verano espiritual, no es que nunca vaya a llegar esa temporada de ministrar, sino que en este tiempo estás siendo preparado para el ministerio.
El enemigo va a aprovechar para hacerte creer que Dios no tiene otras temporadas para ti, pero el problema es que queremos adelantarnos a los tiempos, cuando tenemos que ser pacientes y comportarnos acorde al paisaje por donde estamos caminando.
El Señor me muestra ahora que muchos de ustedes están transitando por un camino pedregoso, donde sienten que sus pies sangran. Algunos están atravesando un paisaje oscuro y nublado, donde los árboles parecen petrificados y todo se ve seco y sin vida. Sienten esa sequedad en el espíritu y sienten que el verde ha desaparecido de sus vidas y no ven salir el sol.
Lo que pasa es que el Señor está quebrantando tu alma, para que cuando salga el sol y finalmente venga la primavera espiritual en tu vida, puedas disfrutarla y comportarte acorde a las bendiciones que el Señor tiene preparadas para ti.
El Señor me revela que otros de ustedes se atavían y se comportan como si estuvieran en un tiempo para conseguir pareja, dejándose llevar por anhelos de sus corazones, pero el tiempo de casamiento aún no ha llegado.
Cuando una persona está por ingresar en una temporada especial de su vida, su espíritu, su alma y su cuerpo son preparados. El Señor me muestra que, cuando una mujer está por quedar embarazada, en el espíritu ya tiene una disposición para dar a luz que antes no tenía. Así también, cuando una persona está por casarse, en el espíritu ya está vestida de novia.
Antes de que algo se dé en nuestra vida en lo físico, el Señor nos prepara para eso primero en el espíritu. Pero muchos no reconocen el tiempo donde están y corren el peligro de apurarse para casarse cuando todavía no se ha cumplido el plazo de soltería, el plazo de preparación para ser aptos para compartir la vida y ser uno con otra persona.
Hijitos, dice el Señor, abran los ojos y aprendan a reconocer el tiempo en el que están.
Noelia: Algunas mujeres pueden sentir que pronto va a llegar un bebé a sus vidas y que están siendo preparadas para que el Señor coloque una semilla de vida en sus cuerpos. Aun antes de quedar embarazadas, comienzan a comportarse como si ya lo estuvieran, porque reconocen que esta temporada está cerca. Antes de que esa semilla sea fecundada en sus vientres, hay una preparación no solo en el espíritu, sino también en el cuerpo y en el alma.
Asimismo, cada uno debe reconocer para qué está siendo preparado en este tiempo, dice el Señor.
Algunos de ustedes están en un tiempo de descanso, en una temporada de recuperación espiritual que muchas veces también viene acompañada de una recuperación corporal. Sin embargo, no todos logran reconocer esta temporada y siguen adelante como un camión que no se detiene, aun cuando a veces el motor necesita apagarse.
Noelia: El Señor me dice que debemos escuchar las advertencias del Espíritu Santo, que nos indica cuándo estamos en una temporada de detenernos. Que hasta hace un tiempo hayas sido como un auto que iba a gran velocidad sin problema no significa que en esta temporada tengas que comportarte de la misma manera.
Hasta los autos tienen tiempos para andar más rápido y tiempos para andar más lento. Hay tiempos en que son usados para pasear, tiempos en que son usados para llegar lo más rápido posible a un destino, y también tiempos en que simplemente permanecen guardados en el garaje.
Incluso hay momentos en que deben ser llevados al taller para ser reparados, porque de otra manera dejarían de funcionar y ya no podrían ser utilizados. Si uno no sabe reconocer que su auto tiene un problema y aun así sigue usándolo, el motor puede fundirse. Lo mismo sucede con nosotros.
Hijitos, dice el Señor, entiendan que hay un tiempo para funcionar, y hay un tiempo para frenar. Hay un tiempo para caminar, y hay un tiempo para correr. Hay un tiempo para escuchar, y hay un tiempo para ser escuchado.
Noelia: Muchos de ustedes van demasiado rápido en esta temporada de sus vidas y no pueden reconocer que hay un paredón muy cerca, contra el cual están a punto de chocar si no frenan. No es que el Señor no les esté indicando que aprieten el pedal del freno, sino que son ustedes los que no quieren hacerlo.
Esto sucede porque algunos son tercos. Algunos piensan que no tienen valor si frenan. Algunos escuchan los consejos del diablo y no los del Espíritu Santo. Algunos siguen las directivas de los hombres y no las del Señor.
¿Cuál es la temporada de vida en la que estás? ¿Sabes cuál es el paisaje espiritual en el que el Señor te tiene en este tiempo? ¿Sabes qué propósitos quiere Dios cumplir en tu vida a través de lo que estás atravesando en esta temporada espiritual? ¿Te has preguntado cómo debes comportarte en este tiempo que se te ha dado?
¿Por qué no todas las personas a tu alrededor están pasando por lo mismo que tú? ¿Cómo puede ser que tus compañeros de trabajo estén a full y no se cansen, pero tú sí? ¿Por qué hace un par de años tenías tanta energía para estar en el ministerio, pero hoy te sientes cansado y aturdido? ¿Te has preguntado alguna vez por qué antes te gustaba estar rodeado de tanta gente, pero ahora necesitas estar solo?
Reconozcan que hay un tiempo para todo y compórtense acorde al tiempo en el que están, dice el Señor.
El Señor me muestra que el problema no es solamente que tú no reconoces el tiempo en el que estás, sino también que puedes ministrar a otros sin reconocer el tiempo en el que ellos están, y así terminar dándoles malos consejos.
Si tú estás en un tiempo en el que el Señor te está enseñando sobre su amor, piensas que eso mismo también está haciendo con la otra persona. Si tú estás en un tiempo en el que el Señor te está revelando su faceta de Padre en tu vida, terminas aconsejando eso mismo a la gente a la que ministras, sin reconocer que quizás Dios se está revelando a otros como Esposo y no como Padre en este tiempo.
Si estás ministrando a otras personas, es importante que primeramente tú sepas en qué temporada estás y, en segundo lugar, que aprendas a discernir en qué temporada están las personas a las que estás ministrando.
Algunos de ustedes se sienten tristes y compungidos en este tiempo. El libro de Eclesiastés dice que hay un tiempo para llorar, pero aun cuando sabes que ha llegado el tiempo de derramar esas lágrimas que han permanecido escondidas por tanto tiempo, no las dejas fluir, porque la sociedad te ha enseñado a reprimirlas o porque así te lo han aconsejado tus pastores.
Hay que reconocer cuándo estas lágrimas vienen de Dios, que quiere hacer una limpieza espiritual en ti a través del llanto, y cuándo vienen del enemigo, que quiere ponerte en depresión, en una tristeza constante, en un luto ilícito. Por eso es importante discernir qué está pasando, de dónde vienen estas ganas de llorar y por qué tienes ganas de estar solo, y simplemente dejar que esos recuerdos del pasado afloren a la superficie y salgan a través de esas lágrimas.
Quizás es un tiempo de sanidad para ti y vas a sentir que nudos se desatan adentro tuyo. Quizás no entendiste por qué te acuerdas todo el tiempo de cosas que te pasaron antes y que pensabas que ya habías superado. Quizás hay traumas de la niñez a los que nunca les habías dedicado un tiempo de sanidad, que nunca habías dejado ir, como mariposas que uno suelta de la red.
Sin embargo, hay tiempos de sanidad, tiempos donde uno tiene que dejarse sanar y no frenar lo que Dios quiere hacer, dejando fluir esas lágrimas que, por no haber cerrado esos ciclos en el momento indicado, se cristalizaron en tu alma, formando piedras que no te dejan avanzar.
Si el Señor quiere tocarte donde más te duele, déjalo trabajar en ti, como alguien que se entrega a un médico para que lo opere, sabiendo que quizás va a doler, pero también que el médico sabe lo que hace y que el resultado de esa operación va a ser para tu bien.
Hay muchos de ustedes que estoy llamando a una temporada de sanidad, pero se me están resistiendo, dice el Señor.
Hijitos, entréguense a las manos del Médico perfecto. Los médicos humanos a veces pueden equivocarse: cortar donde no tienen que cortar, abrir donde no tienen que abrir, aplicar la medicina equivocada, no reconocer el diagnóstico exacto. Pero Yo te hice con mi propia mano y sé lo que te está pasando. Yo sé cuál es el problema que te está afectando. Yo sé dónde tengo que operar y no me voy a equivocar, porque soy el Médico perfecto.
Noelia: Ahora veo que se rompen bloqueos que impedían la sanidad de algunos de ustedes, porque el enemigo les había colocado miedo para no dejarse tocar por el Médico perfecto.
Como profeticé en estos días pasados, hay países que están pasando por una temporada invernal, pero este invierno no va a durar para siempre. Lo mismo pasa en nuestras vidas, pero algunos que están pasando por un invierno en sus vidas creen que nunca va a salir el sol.
Aquellos que están en una temporada invernal, aprendan a no dejar morir la esperanza, dice el Señor. Aprendan a cultivar la esperanza mientras están en un tiempo invernal. No se resistan cuando estoy gestando algo en sus vidas, cuando quiero traerles un nuevo bebé espiritual.
Noelia: El Señor me muestra que algunos abortan los planes de Dios en sus vidas. Se resisten y no aceptan la voluntad del Señor, y es como si abortaran la semilla que Él sembró y que estaba gestándose en ellos.
No aborten mis planes en sus vidas, dice el Señor. No se resistan, porque Yo sé los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de malestar. Confíen en Mí, porque Yo quiero prosperarlos, pero es a mi tiempo y no al de ustedes.
Abran los ojos y observen lo que sucede a su alrededor para poder reconocer en qué temporada están, porque si salen a enseñar cuando todavía están en una temporada de aprender y de ser discipulados, cometerán errores, como un médico que empieza a trabajar en un hospital cuando todavía no terminó la universidad y no es apto para ejercer su profesión.
Noelia: Muchos de ustedes se comportan como si ya hubieran salido de la escuela, cuando en realidad están quemando etapas, y van a cometer errores por adelantarse a un plazo que todavía no se cumplió.
«¿Y cómo sé en qué temporada estoy?», se preguntan ahora los corazones. Observa qué está pasando a tu alrededor, cuáles son las cosas que se están dando o no en tu vida, cuáles son las puertas que se están abriendo o cerrando para ti, y cómo se comporta la gente alrededor tuyo.
El Señor me dice que si estás en una etapa donde Él te envía para que hagas una tarea, los que están alrededor tuyo van a reconocer esa unción en ti y se van a comportar acorde a ese llamado, porque a veces hasta ellos saben reconocer en qué temporada estás, pero tú no.
Así que estudia no solamente cuáles son los ambientes donde te estás moviendo, sino también cuáles son las reacciones de la gente con la que te estás relacionando en este tiempo, porque a veces el Señor te va a hablar a través de ellos, sean convertidos o no, y te van a dar pistas y señales para reconocer en qué temporada estás en este tiempo.
Por ejemplo, si este es un tiempo para ministrar sanidad a otras personas, naturalmente se van a acercar a tu vida personas que te pidan ayuda en esa área. Pero si estás en una temporada de ser sanado, esto quizás no va a pasar tan regularmente como antes, cuando ministrabas sanidad, o quizás el Señor envíe gente a tu vida para ministrarte la sanidad que necesitas en este tiempo.
Si estás en una temporada de expansión, vas a ver que los caminos se abren para ti, que nuevas oportunidades vienen a tu vida y que las cosas que estás haciendo empiezan a crecer, como cuando las plantas de una cosecha crecen y se agrandan. Si estás en una temporada de expansión, vas a sentir que tienes mucho para dar.
Tienes que reconocer lo que sucede a tu alrededor y prestar atención a la reacción y a las palabras de los demás, a lo que te piden, a lo que te aconsejan o a los versículos bíblicos que el Señor te va a mandar a través de ellos.
Otra forma de reconocer en qué temporada estás es a través de sueños. Algunos de ustedes están soñando que están en una escuela y que están aprendiendo, y esto significa que el Señor te está revelando que estás en una temporada de aprender y que tienes que comportarte como un alumno y no como un maestro.
Algunos de ustedes están soñando con escenas de invierno: hace frío, está nevando, y en esos sueños llevan puesta ropa de abrigo para protegerse del frío. El Señor te está diciendo que estás pasando por una temporada fría, pero Él está contigo y esta temporada no va a ser para siempre.
Algunos están soñando que dan de comer a la gente, y esto normalmente significa que el Señor los está llamando a alimentar espiritualmente a otras personas.
Algunos están soñando que siembran semillas o sueñan con campos de trigo, lo que significa que el Señor los está llamando a sembrar la Palabra.
Otros están soñando con árboles llenos de frutos, y en el sueño recogen de ellos. Esto significa que se acerca una temporada para recoger el fruto de lo que sembraron.
Muchos están soñando que son sanados. Muchos están soñando con cosas que les pasaron hace mucho tiempo y que les duelen en su alma. El Señor les está diciendo: «Es una temporada de sanidad la que viene para ti».
Otros están soñando que van al baño y se dan una ducha o expulsan cosas de su cuerpo. El Señor les está diciendo: «Te voy a limpiar. Te voy a liberar. Colabora con este tiempo de tu vida».
Algunos están soñando que están recostados en sus camas. Sueñan con camas y con almohadas, o con el número siete, que a veces representa descanso. El Señor les está indicando que no es un tiempo de estar tan activos en algunas áreas, sino de tomarse tiempo para descansar y recuperarse.
Algunos de ustedes están soñando que miran por las ventanas y ven tornados, huracanes o tormentas acercándose. Algunos sueñan que hay un terremoto en el lugar donde están parados. Otros ven caer rayos o ven tormentas de nieve o de granizo.
El Señor te está diciendo que quizás viene una temporada de tribulación para ti, para los tuyos o para tu trabajo. Pero junto con esa revelación, Dios te va a indicar cómo Él espera que te comportes o quizás te va a dar la solución para resistir victorioso.
Así que presta atención a tus sueños, porque Dios te va a indicar cuál es la temporada donde estás. Quizás estás en una temporada de guerra espiritual o el Señor te está entrenando como guerrero espiritual.
Si te ves rodeado de mucha gente y hablando a muchas personas en tus sueños, es porque el Señor te está diciendo: «Prepárate, porque viene un tiempo de salir de tu cueva y de tener contacto con la gente para mis propósitos específicos».
Hay tantas cosas que Dios te puede estar indicando en los sueños, y a veces eres tú el que no presta atención a lo que Él quiere decir, no solamente sobre lo que está pasando ahora, sino también sobre lo que viene, para que te prepares.
Otra de las maneras en las que puedes reconocer en qué temporada estás es a través de una palabra profética. Distintos hermanos van a venir y te van a decir en qué temporada estás. Pero para cuando eso suceda, el Espíritu ya habrá preparado tu espíritu para que, cuando esas personas vengan y te hablen, sus palabras sean una confirmación de lo que ya venías sintiendo de parte de Dios.
Hay distintas maneras en las que uno puede reconocer en qué temporada está, pero no siempre se les presta la atención necesaria ni se les da la importancia que tienen, porque en lo espiritual normalmente no hacemos lo mismo que en la vida natural.
Si el pronóstico del tiempo dice que se viene una tormenta, entonces nos preparamos para eso. Cerramos las ventanas, preparamos velas por si se corta la luz, ponemos trapos debajo de la puerta para que el agua no entre en la casa y guardamos el auto por si cae granizo.
A veces el Señor nos dice que viene una tormenta a nuestra vida, pero no nos preparamos, y después, cuando sufrimos las consecuencias, le decimos: «¿Por qué no me cuidaste? ¿Por qué no me protegiste? ¿Por qué no me avisaste?». Pero no es su culpa, sino la nuestra. Nosotros somos los que no reaccionamos a las advertencias de Dios.
Entonces, como el Señor Jesús dijo en el Evangelio de Lucas, no seamos hipócritas y reconozcamos los tiempos en los que estamos caminando. En estos últimos días vamos a tener que agudizar nuestro discernimiento en esta área, no solamente discerniendo por el Espíritu, sino también pidiéndole al Señor que nos revele en qué temporada estamos.
El Señor me dice que el discernimiento va a ser una herramienta esencial para que podamos sobrevivir a la persecución que viene para el pueblo de Dios, así como a los desastres naturales, las guerras y todas las demás cosas profetizadas en la Biblia para los últimos tiempos. Vamos a tener que utilizar el discernimiento no solamente para distinguir la verdad del error, las ovejas de las cabras y los lobos de los verdaderos pastores, sino también para discernir los tiempos en los que estamos caminando.
Despierten y reconozcan en qué temporada están ustedes y en qué temporada está el mundo, para acomodarse y caminar acorde a eso, dice el Señor. Muchos de ustedes están escuchando las profecías de alerta, pero no se están preparando.
Noelia: Nosotros los profetas estamos anunciando lo que viene, así como los meteorólogos anuncian que viene un huracán para que la gente se prepare, pero muchos no reaccionan. Y cuando sufran las consecuencias de las cosas que vienen, no es porque el Señor no les haya avisado, sino porque no supieron reaccionar a tiempo, porque fueron como un perezoso que se acostó a dormir.
No seas como un oso que se va a dormir cuando no es tiempo de hibernación, dice el Señor.
¿Sabes en qué tiempo estás? Porque muchos de ustedes están hablando cuando no es tiempo de hablar. Están abriendo sus bocas y compartiendo lo que no tienen que compartir en este tiempo.
Noelia: Quizás el Señor te está revelando muchas cosas en este tiempo, pero eso no significa que sea un tiempo para hablar, porque recibir revelación no significa que debas compartirla inmediatamente. Puede ser que estés en un tiempo de recibir lo que vas a tener que compartir más adelante.
Uno de los errores más comunes del pueblo del Señor es que no se deja guiar por el Espíritu Santo, cuando la Biblia dice que las ovejas del Señor escuchan su voz y lo siguen, y que los hijos de Dios son los que son guiados por el Espíritu de Dios. Pero hoy la mayoría de sus ovejas escuchan cualquier otra voz, menos la voz del Señor, y por eso pueden perderse en el camino y cometer errores.
El Espíritu Santo les ha dicho a muchos de ustedes que este tiempo no es un tiempo de ministrar y que tienen que salir de ese ministerio donde han estado muchos años, pero no están haciendo caso, y son como un auto que está por fundirse. Muchos de ustedes están actuando como en temporadas pasadas en vez de actuar como deberían hacerlo en la temporada donde están ahora.
Alinéense conmigo y cumplan con mis tiempos, no con los suyos, dice el Señor.
Noelia: Muchos de ustedes tienen miedo a cortar ciclos que ya están terminando porque se sienten culpables, y el enemigo les está hablando al oído: «Pero si dejas de hacer eso que vienes haciendo hace tanto tiempo es porque ya no te importan las almas, es porque no quieres trabajar para Dios», cuando en realidad es el Señor el que les está pidiendo que pongan un freno a lo que vienen haciendo.
Algunos de ustedes saben que ya es tiempo de renunciar a ese trabajo. Saben que si no lo hacen, la enfermedad va a venir a sus cuerpos. Saben que si no lo hacen, la van a pasar mal. Saben que si no lo hacen, nada nuevo va a suceder en sus vidas, porque aún no han soltado lo viejo.
Como dije otras veces, antes de meter muebles nuevos en la casa y redecorarla, hay que quitar lo viejo y hay que limpiar. Sin embargo, ustedes le están pidiendo a Dios una nueva temporada en sus vidas y cosas nuevas, pero no están haciendo caso a su voz. No están quitando las cosas viejas. No están terminando esos ciclos que ya se han cerrado. No están sacando esos muebles viejos y no se están preparando para lo nuevo que Dios quiere establecer en ustedes. Por eso no hay lugar para lo que el Señor les quiere dar.
No tengas miedo, dice el Señor, porque si Yo te estoy pidiendo que salgas, es porque tengo otra cosa preparada para ti. No tengas miedo, porque si Yo te estoy pidiendo que termines con eso, es porque te quiero llevar a un nuevo nivel espiritual.
No tengas miedo de cerrar esa puerta, dice Dios, una puerta que en algún momento ciertamente Yo abrí, pero cuyo tiempo ya culminó. No tengas miedo, porque si no lo haces, puede pasar que te encuentres en un callejón sin salida, en un estancamiento espiritual, en una posición donde no puedes avanzar. Entonces vas a tener que retroceder. En algún momento no te va a quedar otra que retroceder y salir de ese callejón para retomar el camino que Yo he trazado para ti.
Noelia: El Señor me dice que a veces uno tiene que cambiar su comportamiento según la temporada en la que está caminando, porque donde los caminos están cerrados, simplemente no queda otra que probar otra estrategia.
Algunos de ustedes vienen viendo que su comportamiento en este tiempo no les está funcionando, que no los está ayudando a crecer, a avanzar, a sanar ni a ser fructíferos, y va a llegar un momento donde no les quede otra que cambiar la estrategia y comportarse de otra manera, saliendo de esos caminos cerrados y retomando otros caminos que están abiertos.
No corras si te estoy pidiendo que camines, dice el Señor, porque si todavía no estás entrenado para resistir una corrida, te vas a caer en el camino o tus piernas se van a lastimar. Para que un maratonista sea capaz de resistir una maratón, ya va a haber entrenado mucho tiempo, y sus piernas van a poder resistir ese largo camino. Pero si alguien quiere entrar en una maratón sin prepararse, va a sufrir las consecuencias.
Noelia: Muchos hijos de Dios quieren entrar en una maratón espiritual sin estar preparados, y entonces sus piernas se fatigan. Viene el estrés a sus vidas, se cansan, y lo único que quieren es frenar. Entonces se vuelven atrás rotos, frustrados, desesperanzados y tantas cosas más, y así frenan el avance espiritual que Dios quiere hacer en sus vidas.
No te apures, dice el Señor, porque Yo no te estoy pidiendo que corras, sino que camines tranquilo de mi mano, hasta que Yo te indique el ritmo en el que debes andar.
Noelia: Padre, te pido que impartas discernimiento a todos los que escuchan esta ministración, para que cada uno de ellos pueda discernir en qué temporada está. Te pido que les des las herramientas que necesitan en este tiempo y que les reveles si están utilizando herramientas que quizás les sirvieron en otro tiempo, pero no ahora.
El Señor me revela que Él da herramientas específicas para cada temporada en la que estás caminando. Por ejemplo, cuando un sembrador prepara la tierra, necesita ciertas herramientas y máquinas que no le sirven para cosechar. De la misma manera, las herramientas que se usan para la cosecha no sirven para preparar la tierra.
Algunos de ustedes están utilizando las mismas herramientas que Yo les había dado para temporadas pasadas, dice el Señor, y las herramientas que sí les he dado para utilizar en este tiempo están inactivas. No las están aprovechando, no las están utilizando, y entonces no ven avance en el tiempo presente.
Noelia: Tienen que preguntarle al Señor: «Señor, ¿cuáles son las herramientas que me diste para este tiempo especial? ¿Cómo tengo que utilizarlas para que sean de provecho para mí y para los que me rodean? ¿Hay herramientas de otra temporada que aún estoy utilizando? Ayúdame a reconocerlas». Dios te va a responder, pero Él quiere ver un movimiento de tu parte.
Hay gente que Dios está llamando a estar en soledad en este tiempo, a no congregarse con demasiada gente, a no moverse en lugares donde hay muchas personas. Hay temporadas de tu vida donde Dios te llama a un desierto, a un tiempo de soledad, porque quiere hablarte de una manera especial.
Dios te llama a subir al monte y a estar en soledad para que Él te hable cara a cara, pero a veces crees que está mal estar en soledad, y los demás te hacen creer lo mismo. Sin embargo, si no le haces caso a Dios, estás pecando.
El Señor te dice: «Hijito, hijita, ven a mi lugar secreto en este tiempo. Deja de escucharlos a ellos por un momento y escucha lo que Yo tengo para decirte. Ven al silencio, en la oscuridad de tu habitación, para que allí Yo pueda revelarme a ti». Hay muchos de ustedes a quienes el Señor está llamando a la soledad en ese monte espiritual.
No es que no he querido hablarte, dice el Señor, sino que no has dedicado tiempo a escucharme. No es que no me he querido manifestar, sino que me has dejado de lado y has preferido a los hombres y a las multitudes en vez de a Mí.
Noelia: Si Dios te llama a este tiempo de soledad y le haces caso, entonces vas a ver sus maravillas, y te van a ser entregados sus mandamientos, sus directivas y sus instrucciones para ese tiempo, así como cuando los ángeles le entregaron los mandamientos a Moisés en el monte.
El Señor dice que escuches ese llamado a la soledad para que puedas recibir lo que Él tiene para darte en este tiempo. No te sientas culpable, porque a veces las voces del enemigo van a hablar por otras personas, diciéndote: «¿Por qué paras? ¿Por qué dejas de hacer esto o aquello? ¿Por qué no te ocupas de nosotros?» Pero Dios te dice: «Escucha mi consejo primero, y vas a ver mi gloria manifestarse en tu vida».
El Espíritu me revela ahora que viene un tiempo de guerra al mundo entero.
Hijitos, prepárense, dice el Señor. Ármense de las armas espirituales que van a necesitar para resistir estos tiempos. Abastezcan sus casas, porque en tiempos de guerra viene la escasez. Ustedes están avisados. Llenen sus armarios de provisiones. Manténganse fuertes espiritualmente. Sepan ayunar. Prepárense para guerrear también en lo espiritual, porque esta guerra de la que estoy hablando es una guerra real.
Prepárense, dice el Señor, porque viene guerra al mundo, pero mis hijos se comportan como si fueran tiempos de paz. Las armas se están preparando. Los rifles se están cargando. Hay municiones que se están produciendo en cantidad.
Noelia: Veo fábricas de armas y municiones, y están increíblemente activas en este tiempo. Veo cómo se producen armas, armas y más armas. Veo muchas fábricas de armas alrededor del mundo, y veo que los países se están armando.
Hijitos, abran sus oídos, dice el Señor, porque vienen noticias de guerra. Pregunten al Espíritu Santo y pidan consejo para que sepan lo que tienen que hacer para resistir este sacudón. Amigos míos, disciernan el tiempo en el que están caminando. No son tiempos de paz. Las armas se están preparando.
Noelia: Veo misiles que ya han sido dirigidos hacia sus objetivos. No solamente están listos y armados, sino también apuntados hacia los países a los que serán enviados. Los blancos ya están marcados en los mapas. Veo grandes mesas con mapas del mundo y de distintos países, donde esos blancos ya están marcados, y los líderes mundiales solamente están esperando el día y la hora estipulados para dar la orden de que esas armas sean lanzadas.
El Señor me revela que hay mucho espionaje entre los países en este tiempo y que hay muchas cosas que están sucediendo, y me vienen a la mente estos versículos:
[Mateo 24:7-8] Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
[Lucas 21:28] Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.
Así que prepárense y disciernan este tiempo, que es un tiempo de batalla, dice el Señor, tiempo de encontronazos entre las naciones, tiempo de conflictos desatados, tiempo de ataques inesperados, tiempo donde van a caer baluartes del mundo y potencias mundiales.
Disciernan y prepárense. Preparen sus casas. Preparen a los suyos. Prediquen la Palabra del Reino. Pregunten al Espíritu Santo si tienen que moverse de lugar o no, y si tienen que moverse, a dónde y en qué momento.
Es esencial estar alerta en estos tiempos y permanecer velando, porque cuando el mundo menos se lo espere, van a estallar las bombas. Mis hijos tienen que entender que deben prepararse para estas cosas y discernir lo que ya se está gestando en el espíritu.
Noelia: Veo aires de guerra. El Señor me muestra que antes de que una guerra se dé en un lugar, el aire se prepara para la guerra y hay espíritus de guerra en ese lugar.
Sepan oler lo que sucede a su alrededor, dice el Señor. Desarrollen el discernimiento espiritual. Desarrollen los sentidos espirituales para ser capaces de discernir lo que se viene, lo que se está gestando en el ambiente, y así poder reaccionar y prepararse.
No tengan miedo, dice el Señor, porque los voy a guiar en todo tiempo, pero también sepan escucharme, porque nuevamente les digo que no es que Yo no revele, sino que muchos no me prestan atención y no saben entenderme cuando hablo.
Hay un tiempo para gestar, hay un tiempo para parir, hay un tiempo para criar y hay un tiempo para dejar ir, dice el Señor. Pero muchos de ustedes se están comportando como si aún fuera un tiempo para criar a los hijos, cuando en realidad ese tiempo ya se cumplió y tienen que dejar ir a esos hijos.
Hay un tiempo para anidar, y hay un tiempo para dejar volar, dice el Señor. Reconozcan los tiempos donde están caminando sus hijos para poder actuar acorde a esos tiempos. Así como Yo reconozco los tiempos en los que están mis hijos y actúo acorde a esos tiempos en sus vidas, ustedes también sean responsables y disciernan en qué tiempo están sus hijos.
Noelia: Si todavía no pueden discernir en qué temporada están, la oración es clave. Pregúntenle al Señor: «¿En qué estación estoy? ¿Qué tengo que hacer en este tiempo? ¿Qué preparaste para mí? ¿Cómo me muevo en este tiempo?».
Algunos de ustedes están en un tiempo de estar detrás del telón y no arriba del escenario, pero siguen comportándose como alguien que tiene que ser visto y no como alguien que el Señor tiene escondido, porque hay deseos escondidos en sus corazones, porque hay confusión y dudas en sus vidas, porque no saben reconocer su llamado ni en qué tiempo están.
Hay tiempos para estar escondidos, tiempos para trabajar detrás de lo que se ve, y hay tiempos para estar expuestos, ser vistos y trabajar en esa exposición. No todos los tiempos son iguales.
Quizás el Señor te tuvo escondida hasta este tiempo, pero ahora te llama a salir a la luz. O quizás el Señor te tuvo en la luz hasta este tiempo, pero ahora te llama a dar un paso atrás. Pisa donde tienes que pisar y no quieras caminar en un rol que el Señor no te da en este tiempo.
Los tiempos no se pueden apurar, no se pueden apresurar, no se pueden empujar.
Ahora veo un burro que se empaca y no quiere caminar.
Hagas lo que hagas, cuando un burro se empaca, no vas a lograr que se mueva de ninguna manera, dice el Señor. Así son los tiempos. Cuando son lentos, no vas a lograr que se aceleren si no tienen que acelerarse. Y cuando son rápidos, no los vas a poder ralentizar, por más que quieras ir más despacio.
Hasta los animales conocen el tiempo en el que están y se comportan acorde a eso. Hasta las perras saben cuándo van a quedar embarazadas antes de que pase. Hasta los animales se comportan raro antes de que un terremoto suceda, porque saben que viene. Hasta los animales saben migrar antes de que el invierno venga a un lugar.
Noelia: Sin embargo, muchos son tercos y no escuchan al Espíritu de Dios. No escuchan el reloj espiritual que el Señor ha colocado dentro de nosotros y no saben reconocer en qué tiempo están.
Hasta la luna y el sol saben lo que tienen que hacer y cuánto tienen que brillar, dice el Señor, pero los Míos no reconocen los tiempos donde están. He colocado señales por todos lados.
Noelia: Estoy viendo distintas señales en el cielo, cosas raras y dibujos extraños: la luna que se pone de color rojo, astros que se muestran distintos, nubes con formas y colores llamativos y luces extrañas.
Estoy hablando a través de las señales, y mis hijos no entienden lo que hago. Hasta los antiguos eran capaces de discernir las señales de la luna, de las estrellas y del sol. Hasta los antiguos sabían reconocer dónde estaban parados por causa de las señales en los cielos y en la tierra, pero los Míos hoy no saben distinguir las señales de los tiempos.
Aprendan y abran los ojos, porque estoy hablando a través de la naturaleza.
Noelia: Quita toda venda espiritual ahora, Señor. Algunos de tus hijos no pueden reconocer la temporada en la que están, ni en la que está el mundo, porque están velados. Pero ahora quito todos esos velos en el nombre de Jesús para que sus ojos sean abiertos y ellos sean capaces de reconocer las distintas temporadas espirituales.
Corto toda brujería y toda influencia negativa que les están impidiendo reconocer la temporada en la que están, porque al diablo no le conviene que sepan en qué estación de sus vidas se están moviendo; si lo supieran, sabrían aprovechar ese entendimiento.
Hasta el enemigo sabe en qué tiempo está el mundo. Hasta el enemigo a veces puede reconocer en qué temporada estás tú, y entonces se aprovecha de esa confusión que tienes en tu mente para hacerte caer o para hacerte creer que Dios te abandonó, porque cuando no reconoces el tiempo en el que estás es fácil sentirse desubicado, no acompañado y no protegido.
Reconozcan lo que estoy haciendo en ustedes, dice el Señor. Reconozcan lo que les he dado y por dónde los estoy llevando. Miren a su alrededor y disciernan el camino por el que están caminando. Observen lo que sucede en sus vidas. Observen cómo se comporta el ambiente donde están. Escuchen lo que les hablo a través de la Palabra.
Noelia: A veces el Señor hasta te indica en qué temporada estás cuando estás leyendo la Biblia o cuando alguien viene con un pasaje bíblico, pero no te das cuenta.
Les estoy hablando, dice el Padre. Aprendan a reconocer mi voz, y les voy a enseñar cómo sacarle el máximo provecho a la temporada donde están.
Noelia: Algunos de ustedes están en una temporada de quebranto, pero eso no significa que Dios no los ame, sino que Dios está rompiendo estructuras de piedra en sus corazones para ablandarlos más, para que aprendan a amar. Algunos de ustedes sienten como si un martillo espiritual los estuviera golpeando permanentemente en este tiempo.
Confíen en Mí, dice el Señor, porque estoy derribando esos escudos que no les permiten acercarse más a Mí y a su prójimo. Estoy rompiendo estructuras que no les sirven para crecer.
Noelia: Muchos de ustedes están pasando por una temporada de quebranto y no entienden por qué les duele tanto este tiempo de sus vidas. Dios está derribando ese orgullo que no les deja manifestar lo mejor que Dios les dio.
Déjense quebrantar y no se resistan, dice el Señor. Entréguense como una estatua que está pronta a ser destruida, para que Yo derribe completamente esos ídolos que operan en ustedes.
Hijitos, los estoy tratando de distintas maneras, dice el Señor, pero ninguna de estas estaciones de sus vidas es negativa cuando viene de Mí. Ni el otoño, ni el invierno, ni la primavera, ni el verano; ninguna de ellas es mejor que la otra. Simplemente son distintas. Aprendan a sacar provecho de cada una de ellas, y también a alabarme y a gozarse en ellas, por más que algunas de estas temporadas duelan, porque Yo me ocupo de los Míos y no los dejo solos.
Estoy tomándolos de mi mano y no los he abandonado, dice el Señor. Resistan a esos golpes que sienten, hijitos, porque son para su bien. Y cuando esa temporada termine, lo bueno se va a poder manifestar en ustedes y a través de ustedes. El amor no va a tener barreras para fluir en sus corazones, y se van a haber transformado en vasos limpios, capaces de dar de beber a otros que están pasando por una temporada que ustedes ya atravesaron y que necesitan recibir lo que ahora está siendo servido en ustedes.
Aprendan de la temporada en la que están y no se resistan, dice el Señor. Entréguense a Mí, al Alfarero perfecto, porque a algunos de ustedes los estoy desarmando para hacerlos de nuevo. Confíen en Mí. Confíen en que los amo. Ustedes son piedras preciosas para Mí, que estoy tallando con mi propia mano. Ríndanse ante los instrumentos que estoy utilizando para tallarlos, porque Yo sé lo que hago.
Tengan esperanza, porque el día nublado no es para siempre, sino que tengo un sol preparado para sus vidas, pero en el tiempo justo. Cuando se cumpla el plazo, se va a manifestar, y esas nubes que hoy están sobre sus cabezas se van a dispersar en el tiempo perfecto que he decretado para ustedes.
Noelia: Mediten en estas cosas. Estudien la Palabra sobre los tiempos, las estaciones y las temporadas. Tomen nota de los consejos que Dios nos ha dado hoy por el Espíritu Santo y aplíquenlos en sus vidas, pidiéndole guía al Espíritu Santo.
Si ustedes colaboran con lo que Dios hace en sus vidas, a veces esos procesos por los que están pasando se acortan, porque ya no es necesario que duren tanto. Pero si se resisten, si no reconocen la temporada donde están, esos procesos pueden durar más de lo que el Señor hubiera querido, hasta que se cumplan sus propósitos.
El Señor me muestra ahora que hay unciones especiales para cada temporada. Si vas a pasar por un desierto espiritual, el Señor te unge especialmente para resistir ese desierto. Si vas a pasar por un tiempo de llevar mucho fruto, el Señor te unge con una unción especial para eso. Veo un árbol siendo ungido para ser fructífero.
Hay distintos tipos de unciones que son dadas en el Espíritu a cada persona de acuerdo a la temporada en la que va a entrar, para que sea capaz de pasar por ella victoriosa y de resistir en ese tiempo. Así que confíen en el Señor. Confíen en que Él les ha dado todo lo que necesitan para tener la victoria y que todas las cosas ayudan a bien para los que aman a Dios. Amén.