Profecía 2021 en adelante: la vida del hombre cambia

Mensaje profético recibido por Noelia Fernández

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Mensaje profético recibido el 2 de enero

Hijitos, ¿por qué le tienen miedo al 2021? Yo soy el Dios creador. Yo soy el Dios que todo lo llena. Yo soy el Alfa y la Omega. Yo soy los comienzos y los finales. Yo soy quien decide sobre la vida del hombre y también sobre su muerte. Yo soy el que planta, Yo soy el que hace crecer y Yo soy el que arranca.

¿Por qué tienen miedo? ¿Será porque no me conocen? ¿Será porque no se han preparado? ¿Será porque creen más en el poder del diablo que en mi omnipotencia? ¿Acaso soy un Dios de cerca y no de lejos? Soy el Creador de todas las cosas que hay en los cielos y en la tierra.

No desestimen mi poder. No desestimen mi deidad ni mi inteligencia, porque he creado un plan, un plan de redención de todas las cosas, plan que se viene ejecutando desde el pecado de Adán y Eva, plan que no ha fallado, no ha caducado y sigue en curso hasta completarse.

Las cosas no suceden al azar. No hay nada que no esté sujeto a mi Espíritu. No hay nada que acontezca a la deriva. El barco tiene timón y lo conduzco Yo, dice el Señor. Por lo tanto, no deben temer lo que acontece, sino solo sujetarse a mi mano poderosa.

Ustedes están en Mí y Yo en ustedes. ¿No es eso grandioso? Ser hijos del Dios supremo, del Rey magnífico, del Todopoderoso. ¡Qué honra es esta! Ser llamados hijos de Dios, hijos del Altísimo, nación santa y pueblo escogido.

¡Qué gran regalo se les ha dado! ¿Entienden lo que esto significa? Que el maligno no los toca, que Yo los guardo en la palma de mi mano, que son herederos del Reino, que han sido engendrados para nacer de nuevo de una simiente incorruptible, que son miembros de la realeza, apartados para ser ciudadanos de un reino invisible que perdura para siempre.

Entiendan, hijos. Entiendan quiénes son en Mí.

Ustedes son parte de un rompecabezas. Son parte de un plan divino. Forman parte de la creación y parte de la redención. Están llamados a servir al Rey de Luz, a la Lámpara eterna. Son hijos de un Dios viviente que ha estado desde siempre y que va a permanecer para toda la eternidad.

Eso es lo que son. Y si supieran lo que les digo y lo tuvieran incorporado, no dudarían, no vacilarían, no temerían, no se dormirían, no se enfriarían.

Tengo tanto para darles, tanto para mostrarles, tanto para revelarles. Quiero acercarme a ustedes, quiero bendecirlos, quiero arroparlos, quiero inspirarlos, quiero guiarlos y quiero darles a mis hijos todo lo bueno que tengo.

Pero ellos no me creen. Ellos son los que se alejan. Ellos son los que se amedrentan. Ellos son los que se desalientan, los que se frustran, los que se enfrían, los que protestan.

Entiendan, hijos míos queridos: nunca los dejaré y nunca los desampararé. Lo prometí antes y lo vuelvo a recordar ahora. Yo soy Dios y ustedes están en Mí, y Yo en ustedes.

Grande es este misterio dado a los que aman al Hijo de Dios, quien vino al mundo a sufrir por pecados ajenos para salvar lo que le pertenecía.

Así soy Yo: bueno, amigable, cuidador de los Suyos, Padre eterno que no abandona a sus hijos, sino que se encarga de ellos hasta en el más mínimo de los detalles.

Yo soy el que soy. Yo soy luz. Yo soy amor. Yo soy vida.

Hijitos, estos son los últimos días consagrados para redimir al mundo de la injusticia y de la impiedad. Estos son los días señalados por el profeta Joel cuando profetizaba sobre las señales y los prodigios: sangre, fuego, humo, señales en el sol, en la luna y en las estrellas.

No teman. Las cosas se seguirán sacudiendo y muchos morirán, porque solo las almas de los últimos días podrán resistir lo que se avecina al mundo entero.

Vienen calamidades, destrozos, agitaciones, rebeliones, depresiones, quiebres económicos, divisiones, discordias, contiendas. Todo esto es para separar las aguas y para traer limpieza.

No desmayen, y alienten sus almas. Nada volverá a ser igual. Las cosas tienen que cambiar. Entiéndanlo. Acéptenlo. Reconózcanlo.

Esto debe ser así, porque el Hijo del Hombre no puede retornar estando las cosas como están. Es necesaria la movida. Es necesario el sacudón. Es necesario que haya un despertar y una mayor entrega de los hijos a su Dios. Muchos están dormidos, otros tibios, algunos se han alejado y muchísimos otros están engañados.

Yo soy el Hijo del Hombre y vengo por un pueblo santo, sin mancha ni arruga. Tengo que sacudir al mundo para poder limpiar sus vestiduras. Es necesaria la prueba. Es poderoso el resultado de las tribulaciones cuando se mantienen aferrados a Mí.

Si de verdad son míos, pues serán probados. Si de verdad son mis ovejas, pues serán rescatadas del barranco. Si de verdad me aman, guardarán mis mandamientos hasta el final, pase lo que pase, venga lo que venga, se quede quien se quede o se vaya quien se vaya, porque Yo estoy refinándolos, dice el Señor.

Resistan, hijitos. Resistan, porque van cuesta arriba, subiendo la montaña. Van en contra de la corriente del mundo y de sus creencias. Van camino a ser la escoria, la inmundicia, el descarte. Si antes los rechazaban, ahora los rechazarán más; si antes los condenaban, ahora los condenarán más; y si antes no los querían, ahora los odiarán.

La persecución viva y real se acerca para los seguidores de Cristo Jesús. Deberán mostrar su fe con sus decisiones. Deberán caminar a ciegas, pero confiando en que estoy al mando, en que no me he ido, en que, aunque todo se vea tenebroso, Yo estoy allí, acompañándolos.

2021: año violento, año de inestabilidad, de confusión, de cortes, de cosas que llegan a su fin para dar comienzo a cosas nuevas.

La vida del hombre cambia mientras la tierra entra en esta era nueva. Los procesos se intensifican. Los valores del hombre cambian. Los magnates se estrechan las manos para pactar los cambios que se introducirán en el mundo.

Se abre el camino para el Anticristo. Muchas cosas quedarán atrás y serán erradicadas de la cotidianidad para establecer nuevas formas de vivir.

El hombre pasa por un proceso de adaptación, y la tierra sufre estos cambios. El miedo y la incertidumbre se apoderan de los ciudadanos, que sienten que ya no existe una rutina establecida.

Sin embargo, hay una agenda en ejecución. Ya está todo estipulado, y los ricos y poderosos ya saben para dónde quieren mover las olas. Deténganse a pensar por un momento y dense cuenta de que nada es al azar.

En este tiempo deberán ajustarse bien los cinturones, porque voy a sacudir todo lo que puede ser sacudido. Entrarán en el horno de fuego siete veces calentado.

No miren atrás. No deserten. Prosigan hacia la meta. No se den por vencidos. Levántense una y otra vez y tómense de mi mano. Caminen el camino que Yo ya caminé. Si Yo tuve la victoria, ustedes también la tendrán. Pero si se concentran en las tragedias, no podrán resistir el sacudón.

Concéntrense en Mí y llegarán hasta el final. Amén.

Mensaje profético recibido en vivo

Hijitos, entréguenme su corazón a Mí, dice el Señor, porque viene un tiempo donde van a tener que ser totales y no parciales. Van a tener que ir por todo. Van a tener que ir con todo. Van a tener que sacar las armas espirituales que antes no usaban.

Estoy equipando a los Míos, dice el Señor. Los estoy llamando a estar activos durante las noches, durante las madrugadas y durante el día. Soy Yo quien los está llamando a pertenecer a este ejército de los últimos días. Ustedes son los que van a establecer cosas nuevas a través de sus declaraciones.

Los voy a hacer brillar más que el oro. Aquellos que sean entendidos en los tiempos que están transitando van a ganar más luz en este tiempo de sacudón.

No se concentren en la oscuridad; fijen sus ojos en la luz. No se concentren en lo que está cosechando el diablo; concéntrense en mi mies. Pongan sus manos a trabajar, aunque sientan que todo a su alrededor se sacude, dice Dios, porque Yo estoy ahí con los Míos.

Les estoy quitando velos a muchos, y recién ahora están despertando de su letargo. Recién ahora muchos están identificando a la serpiente que está trabajando en el mundo. Recién ahora muchos se están dando cuenta del engaño que se está cerniendo sobre la tierra.

Muchos no pueden ver que fueron preparados para este tiempo, dice Dios. No pueden ver que fueron hechos para este tiempo. Son almas especiales que hice para caminar sobre la tierra en estos días finales. No todas las almas están llamadas a caminar en este tiempo. No todas las almas podrían resistir lo que estoy haciendo en el mundo, porque lo estoy sacudiendo como un sonajero. Y mientras lo sacudo, muchas cosas que no sirven para mi plan van a caer, y cosas nuevas se van a establecer.

Estos son los tiempos postreros. Estos son los últimos tiempos. Esta es una preparación para el fin. Este no es el fin, dice Dios, pero sí es el principio del fin. Se van a tener que agarrar del asiento de este avión. Se van a tener que sujetar, pero nada más allá de mi voluntad les va a suceder, y mi propósito es refinarlos como se refina la plata.

Sé lo que están sintiendo, dice el Señor. Sé que sienten el fuego que los quema. Sé que sienten ese refinamiento. Sé que se sienten sacudidos, pero no piensen que los he dejado solos. Recuerden que les prometí que Yo iba a estar con ustedes hasta el fin de los días, hasta el fin del mundo, y estoy ahí. No le crean al enemigo. Tómense de mi mano. No derramen más lágrimas, dice el Señor. No miren hacia atrás.

Aprendan a caminar con gozo, con alegría, con contentamiento, tengan o no tengan, porque es fácil confiar en Mí cuando lo tienen todo servido. Pero donde se manifiesta la verdadera fe es en medio de las tribulaciones. Por eso tengo que atribular a mi pueblo. Tengo que sacudir a mi Iglesia para que entiendan que no están listos, dice el Señor. Tengo que quitar esas manchas de sus vestiduras. Tengo que calentar a los que están tibios, porque no me alcanza con un poquito de amor. Yo quiero todo de ustedes.

Yo me voy a llevar a mi Iglesia en gloria, y mi Iglesia aún no está lista. Tengo que meterla en la olla hirviendo. Tengo que quitarle la suciedad y la mugre. Tengo que empoderarla, dice el Señor. La estoy llamando para que se acerque a Mí en intimidad, y muchos aún no escuchan, pero me van a escuchar. Por eso el mundo se está sacudiendo. Por eso este sacudón.

Aprendan a resistir. Los que están fuertes, sostengan a los débiles; los que están determinados, ayuden a los que están indecisos; y los que caminan en poder, impartan unción a los que les falta.

Despierten, hijitos, dice el Señor. Este es el tiempo de la gloria, el tiempo del poder de Dios derramado sobre los Suyos.

Entiendan que tengo que sacudirlos. Entiendan que tengo que limpiarlos. Entiendan que tienen que ser como odres nuevos para que Yo derrame el vino nuevo de los últimos días, vino especial que estaba guardado y reservado para ser derramado ahora en los Míos, en los odres nuevos.

Tengo que sacudirlos, dice el Señor, pero no es porque no los ame. Al contrario, es porque son mis piedras preciosas. Es porque son mi viña escogida. Si supieran lo importantes que son para Mí, no dudarían de Mí ni un segundo.

Aún veo corazones vacilando, dice el Señor. Con todo esto que está pasando, aún no pueden ver mi mano que se mueve detrás de todas estas cosas. Ustedes piensan que Yo he quitado mis manos de este asunto de la pandemia. Pero si piensan así, es porque aún no han conocido quién es su Dios.

Noelia: Veo un dragón que mueve la cola y pega un coletazo sobre la tierra, y el Señor me dice que es el coronavirus y que aún no terminó su tarea.

Tómense de los asientos y confíen en Mí, dice el Señor. Sean astutos e inteligentes como las vírgenes sensatas que se prepararon, que llenaron sus lámparas de aceite, que estaban llenas del Espíritu Santo.

Oren y pídanme que los unja con una unción fresca y nueva para estos últimos días, porque la unción que estoy desparramando ahora no es la misma que desparramé antes. Es un aceite especial para este tiempo.

Tengo todo preparado. Tengo la mesa servida. Tengo cada pieza del rompecabezas donde debe ir. No hay nada que suceda al azar, y ustedes tienen que entender que no están a la deriva, que tienen un propósito, que su vida tiene un sentido.

Pero muchos deciden mirar para afuera en vez de buscar ese sentido en Mí. Muchos prefieren escuchar al mundo y dejarse sofocar por el miedo y la tragedia en vez de escuchar mi consolación, dice Jesús.

¿Hasta cuándo me vas a dar vuelta la cara, hijito? ¿No ves que la tierra se está desmoronando a tu alrededor? ¿Te vas a caer junto con ella? Aún te doy la oportunidad de tomarte de mi mano y de permanecer de pie mientras todo se derrumbe.

Hijitos, tengan paciencia, dice el Señor. Yo estoy aquí. Aún no he terminado. Los que se fueron, déjenlos ir, y encárguense de los vivos que necesitan de Mí, que no saben de dónde beber aguas que calmen su sed, que no saben dónde están los estanques de agua viva.

Basta de ser víctimas, dice el Señor. Los que se sienten derrotados, levántense y fortalézcanse en mi Espíritu. Recuerden las cosas que les he hablado en mi Palabra. Fortalézcanse y renueven su forma de pensar. No se dejen llevar por la corriente del mundo. No se dejen llevar por los pronósticos terrenales. Escuchen las palabras proféticas de mis verdaderos siervos y siervas, sobre quienes estoy derramando mi palabra.

No los he dejado solos. No los he dejado sin luz. Estoy iluminando sus pasos, pero si se distraen y miran a la izquierda o a la derecha, no podrán ver la luz que estoy colocando enfrente de ustedes y pueden perderse.

Cierren sus oídos a las calamidades de las que se habla. Cuiden sus espíritus de la contaminación de lo que se dice, de las frases de miedo y de violencia. Cuiden lo que escuchan. Cuiden lo que ven. Cuiden a quién tocan. Cuiden lo que entra en sus casas.

Velen, porque el tiempo está cerca. Amén.